Al frente de la Orquesta Sinfónica de Queensland, Alondra de la Parra hizo vibrar al público

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Ciudad de México.- En el concierto más emocionante de la Orquesta Sinfónica de Queensland (QSO), la directora titular Alondra de la Parra realizó una interpretación inolvidable llena de vitalidad, ofreciendo a través de sus músicos un paseo por los más diversos estados emocionales.

Durante el concierto se vivieron instantes que quizá nunca antes se habían suscitado en alguna sala de concierto australiana: un pianista lanzando sus stilettos a la orquesta y arrasando fuera del escenario, la directora pegando sus manos en un piano en un intento de silenciarlo, y los chelistas en peligro de ser seducidos en medio de la interpretación.

Un teatro mezclado con música grandiosa, esta celebración latina de la vida, la risa, ritual y alegría, lo tuvo todo. Y 10 percusionistas detrás del escenario en un embriagante frenesí que hacía que los bateristas de rock de los setenta lucieran minimalistas.

Está de más mencionar la ovación de pie, el público aplaudía desde minutos antes. Alondra de la Parra se aseguró que todo estuviera perfecto desde el downbeat hasta la suite de Our Man in Havana” de Malcolm Williamson, una rápida lectura a una de las mejores piezas de este compositor australiano.

Pero eso fue sólo el calentamiento para la obra Sensemayá de Silvestre Revueltas, quizá los seis minutos más emocionantes de una pieza orquestal inigualable.

Basada en un ritual cubano de matar a una serpiente, fue una interpretación cruda y visceral, el tubista Thomas Allely fue reafirmado y la trompetista Sarah Butler abrasadora por su lado, Alondra de la Parra mantenía el ritmo perfecto en todo el acto.

El histrionismo se manifestó cuando Lechner y Tiempo interpretaron el Tango Rhapsody, comisionada al colega argentino Federico Jusid, interpretada por primera vez en el festival Lugano de Martha Argerich en 2010. El arrebato en el escenario, sombrío y el cambio de vestimenta son todos parte del acto, pero nada logró distraernos del virtuosismo de los pianistas Sergio Tiempo (miembro asiduo de la QSO) y Karin Lechner, así como la fuerza musical de la pieza misma.

Todo ello mejoró hacia la segunda mitad. La noche de los mayas de Silvestre Revueltas fue escrita para una película, pero en este arreglo a cargo de José Ives Limantour es una gran sinfonía, su apertura épica fue magníficamente interpretada por la Orquesta Sinfónica de Queensland, al igual que el rápido pianissimi, mientras el percusionista incluía instrumentos tradicionales que Alondra de la Parra trajo desde la península de Yucatán.

“Con el encore, que fue el Danzón No. 2 de Arturo Márquez, Alondra de la Parra consiguió que el público de la Orquesta Sinfónica de Queensland se pusiera de pie en medio de escenas donde la audiencia no solía participar. Salir conmovido por un concierto es muy común. Pero terminar sintiéndote 15 años más joven y listo para enfrentar al mundo, eso es algo”, expresó sobre el concierto Martin Buzacott.

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