Rescatan la figura de Juan D. Vasallo, retratista del Veracruz de inicios del siglo XX

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Ciudad de México.- Testimonios del Archivo sigue rescatando del olvido a personajes que han construido un imaginario sobre México a través de sus fotografías, caso del cubano Juan D. Vasallo con sus vistas del Totonacapan veracruzano que ahora se despliegan en el décimo libro de esta serie editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el cual fue presentado en el marco del Decimoctavo Encuentro Nacional de Fototecas que se lleva a cabo en Pachuca, Hidalgo.

Su autor, el historiador Francisco Montellano, conversó con el fotógrafo Vicente Guijosa y el público sobre su acercamiento al trabajo de Juan D. Vasallo, quien tras su éxito como fotógrafo de imágenes bucólicas y otras que muestran la modernidad con el avance del ferrocarril al despuntar el siglo XX, incursionaría con éxito en el silente cine mexicano de la década de los 20, dejando huella en títulos que son un referente como es El puño de hierro.

Montellano refirió que los primeros “Vasallo” los encontró en sus indagaciones en el apartado de Propiedad Artística y Literaria —el equivalente al Derecho de Autor actual—, en el Archivo General de la Nación. Posteriormente, dado su gusto de coleccionar fotografías y postales históricas, llegó a sumar un centenar de imágenes de este hombre que nació en Guanabacoa, Cuba, y que en la búsqueda de aventuras juveniles viajó hacia Orizaba, Veracruz, donde se crearía una reputación con el establecimiento de un taller fotográfico.

El historiador, quien ha realizado “iconografías” de personajes como Lázaro Cárdenas y Jaime Torres Bodet, abundó que Juan D. Vasallo se vio fascinado desde el principio por esta zona pródiga en belleza y recursos naturales. Así lo demuestran sus panorámicas en La Laguna, el Pico de Orizaba, los cerros de Escamela y del Borrego, en los alrededores de Córdoba y Orizaba, de ésta última fotografió los edificios más notables.

De Córdoba dejó testimonios del palacio municipal, de la parroquia, el mercado, el Parque 21 de Mayo y las calles principales, además de hermosas vistas panorámicas. Otras ciudades más pequeñas como Nogales, Santa Rosa (hoy Ciudad Mendoza) y Fortín de las Flores, también fueron objeto de su interés. En paralelo hizo un importante registro de pujantes empresas, como la Cervecería Moctezuma, la fábrica Río Blanco, la hacienda Jalapilla, la Compañía de Mármoles Mexicanos de Nogales o la presa de la hidroeléctrica Tuxpango.

En opinión de Montellano, figuras como Juan D. Vasallo que se dedicaron a la fotografía de estudio a inicios del siglo XX, vinieron a suplir el vacío que habían dejado las carte de visite (carta de visita) de la centuria anterior, popularizando aún más el retrato y la emisión de postales que en distinta partes del mundo propagaban el exotismo y, a la vez, la modernidad a la que estaba ingresando nuestro país en el ocaso del Porfiriato.

Y justo la llegada de los “tiempos modernos” fue aprovechada por personajes osados como este cubano, que hacia 1908 decidió aprender los secretos de la pujante cinematografía y llegó a participar en algunos filmes como camarógrafo, caso de El puño de hierro. En el libro Juan D. Vasallo. Fotógrafo y cineasta de Veracruz aparecen algunas escenas de esta película de Gabriel García Moreno, y adelantada a su tiempo al abordar abiertamente la problemática de las drogas y la violencia que conlleva.

La actividad de Vasallo se puede ubicar durante la última década del siglo XIX y la primera del XX, pero el lapso que transcurre desde los inicios de la Revolución hasta 1927, en que participa en El puño de hierro, al parecer dejó de lado la profesión. Montellano se pregunta si habrá decidido emigrar a Estados Unidos dadas sus intenciones en la vida: Yo comprendo, como muchas personas inteligentes me lo dicen, que yo necesito ya buscar más amplios horizontes viajando al extranjero […] pues aunque en estos tiempos estoy gozando de completa salud, prefiero seguir manejando el delicado lápiz y no el pesado martillo, llegó a escribir este aventurero.

¿Límites en la producción fotográfica?

Una de las mesas del primer día del Decimoctavo Encuentro Nacional de Fototecas estuvo dedicada a la los límites en la producción fotográfica. Para el joven neoleonense Alejandro Cartagena, “la fotografía que te va a decir todo, está caduca”; por ello en sus libros deja que el propio trabajo editorial, desde la pasta, hasta la textura de las hojas y la composición de las mismas, complemente el discurso que le interesa, éste va desde la denuncia de las políticas y los políticos que han contribuido a convertir el Río Santa Catarina en un caudal de muerte y destrucción; a la crítica del “American way of life” a través de su libro Santa Barbara Shame on US; y una estética del terror interior desatado por la violencia del narcotráfico.

Francisco Mata Rosas, por su parte, dijo que la fotografía ocupa el lugar de un metalenguaje, un medio capaz de procesar y de resignificar otras formas visuales. “En la fotografía actual todo se vale, pero no todo funciona”, expresó.

“La conversión en arte de la fotografía es inseparable del declive histórico de sus usos prácticos. El proceso se ha acelerado a medida que la fotografía se ha vuelto demasiado torpe o demasiado lenta para responder a la necesidad de imágenes de la industria, la ciencia, los medios de comunicación y los usuarios; pero también de la economía y del poder”, sentenció.

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