Graves omisiones gubernamentales

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Por: Ciriaco Navarrete Rodríguez
Existen graves omisiones gubernamentales en México, y la principal de todas es la carencia de democracia verdadera que debiera ser el sustento real del Régimen de Gobierno del país, y no existe porque el modelo agrario de la propiedad “ejidal y comunal” no garantiza la necesaria e insoslayable solidez jurídica en derecho de la tenencia de la tierra, debido a que el gobierno mexicano tiene reserva de dominio, porque Constitucionalmente, es el dueño absoluto de todos los haberes del país.

Por ejemplo, en los Estados Unidos de América (EUA), es el pueblo norteamericano el dueño legítimo de los haberes nacionales, y el gobierno solamente se ocupa de procurar el desarrollo integral de sus gobernados, y de cuidar y Administrar las riquezas nacionales, porque la normatividad constitucional así lo garantiza, y es por eso nuestros vecinos del norte disfrutan de la democracia más acabada del mundo.

Insisto en señalar que la ideología democrática o socio-capitalista la determina el modelo agrario de la pequeña o de la mediana propiedad de la tierra (o ambas modalidades), y la Constitución Norteamericana fue redactada con base en el modelo agrario de la pequeña propiedad de la tierra, tipo granja.

Esa Carta Magna solamente tiene siete artículos; entró en vigor en el año de 1779, y desde aquel entonces solamente se le han agregado 27 Enmiendas, pero el Estado de Derecho que de ella emana, es de los siete mejores del mundo, y se ha ganado ese prestigio porque cuenta con una fuerte solidez jurídica en el derecho de la tenencia de la tierra.

Esa solidez no existe en nuestra normatividad constitucional, porque el gobierno de la República tiene reserva de dominio y se asume como propietarios absoluto de los bienes nacionales, y por eso es la única instancia autorizada para explorar y explotar las riquezas del suelo, del subsuelo, de la atmósfera, de las playas y costas y de la doscientas millas de mares territoriales, que equivalen a 370 kilómetros en “línea recta”.

Esas riquezas naturales y su exploración, explotación, y comercialización, por norma constitucional, son propiedad exclusiva del gobierno de la República, tal como lo mandata el Artículo 27 de nuestra centenaria Carta supuestamente magna.

De nada ha servido que en los tres niveles de gobierno haya elegantes doctorados en derecho, porque es público, y muy notorio que tienen miedo de salirse del tradicional e inútil formato del “culto a la personalidad” del Presidente de la República, porque temen que les cancele el privilegio de disfrutar del caudaloso río de las mieles del poder.

Ese penoso temor a salir del culto a la personalidad presidencial, cancela la posibilidad de que el pueblo mexicano pueda transitar hacia mejores condiciones de vida, las cuales solamente se pueden encontrar en los regímenes de democracia verdadera, porque en ellos la riqueza crece de manera permanente, tal como está plenamente comprobado en la sociedad norteamericana, en la cual, en materia salarial, según datos recientes, el pago promedio, por hora trabajada, a nivel nacional, es de 26 dólares con 55 centavos.

Desde luego que no hay comparación con las paupérrimas percepciones salariales que tenemos los mexicanos, y por eso mismo, somos víctimas de un serio proceso de empobrecimiento permanente, porque no contamos con el dinero necesario para que podamos financiar nuestra subsistencia personal y familiar.

Es por eso que podemos señalar que hay otras graves omisiones gubernamentales, como lo es el caso de pasar por alto la concepción real de los salarios y las tasas impositivas, porque a decir verdad, son infinitamente insuficientes para que los mexicanos podamos pagar los elevados costos de nuestra alimentación, del vestido, del transporte, y para colmo de males, tenemos que pagar el 16% del Impuesto al Valor Agregado (IVA), mismo que rebasa la norma internacional, que señala que no debe exceder del 8%.

De manera que si no tenemos dinero para comer satisfactoria y sanamente, tampoco lo tendremos para reparar, y mucho menos para construir nuestra propia vivienda, pues con esos 120 mil pesos que galantemente anda repartiendo el Presidente Enrique Peña Nieto, como apoyo para los damnificados que perdieron sus viviendas con motivo de los desastrosos efectos de los sismos de los días 7 y 19 de septiembre del presente año 201, es otra aberración política vergonzosamente internacional..

Se sabe que esa peregrina idea surgió de la miserable mente de José Antonio Meade, iluso Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), del Gobierno de la República, quien además es uno de los principales aspirantes del PRI, que desea suceder en el cargo al presiente Peña Nieto.

A propósito de la variedad de omisiones, también las hay de los políticos, y el caso más reciente es el de la aspirante presidencial Margarita Zavala, quien a pesar de su amplia experiencia política, también se aferra a la creencia que México es una nación que cuenta con un gobierno democrático, y eso la ubica como una compatriota que también ignora el concepto real de la democracia verdadera.

Eso significa, que ningún aspirante presidencial entiende la concepción democrática realista, y por lo mismo, aunque nos hagan bellas promesas, nadie podrá garantizarnos el desarrollo integral de la nación porque lo único que nos saben vender son bellas ilusiones, y más, mucho más de lo mismo.

E ´mail: ciriaconavarrete_1941@yahoo.com.mx
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