La política y las falsas monedas de oro

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Por: Ciriaco Navarrete Rodríguez
El gran dilema de los votantes mexicanos es el de “creer o no creer” las promesas que nos hacen los candidatos, durante las campañas electorales, las cuales, todos los aspirantes a cargos de elección popular, nos las venden muy caras y como si fueran monedas de oro, pero en realidad son monedas de oropel muy oxidado, porque ya son tan viejas, que se desintegran con el menor soplo de los vientos de las verdades ignoradas.

Pero más allá de esa falacia electoral que nos pondrán enfrente todos los candidatos, es más importante aconsejarles que estudien muy bien lo que nos van a decir para convencernos de votar, por cada uno de ellos, en las diferentes jurisdicciones electorales del país; porque como sabemos, el día uno de julio del año 2018, habremos de votar en el ámbito nacional, para elegir Presidente, y Senadores de la República, así como Diputados Federales.

En algunos Estados de la República Mexicana habrá elecciones de Gobernadores, de Diputados a su respectivo Congreso Local, y también se elegirán las fórmulas de los correspondientes Ayuntamientos, tal es el caso de la Ciudad de México, la cual dejó de ser el Distrito Federal, y se transformó, legalmente en la Entidad Federativa número treinta y tres.

Por ese motivo, nuestra correspondencia actual se debe dirigir a la Ciudad de México, Capital del país, porque ya no es correcto llamarle México, D.F., como lo hacíamos en el pasado reciente, sin embargo, lo deseable hubiera sido que su Constitución Estatal, la hubieran redactado para aprovechar la enorme fuerza electoral de esa población de más de 15 millones de habitantes, para encaminarlos rumbo a la democracia verdadera.

Desafortunadamente no fue así, y se debió a que los juristas que asesoraron o que participaron como Legisladores Constituyentes, solamente se concretaron a hacer una réplica de la Constitución de 1917, y aunque le agregaron diversas alegorías literarias propias del lenguaje jurídico de nuestro tiempo, de cualquier manera, dejaron atorada a la sociedad capitalina en el caos de la regresividad Constitucional.

El jurista Porfirio Muñoz Ledo, fue el principal émulo de Maquiavelo en la redacción de esa Constitución capitalina antidemocrática, y no podría ser de otra manera porque aunque ese destacado político, tiene una vastísima experiencia jurídica nacional e internacional, siempre se ha movido en el mundo político erróneamente llamado izquierdista, por lo que es muy reconocido por los países que se han asumido como “no alineados”.

Porfirio Muñoz Ledo es varios años mayor que yo, pero nos conocimos e hicimos amistad en el año de 1961, cuando se desempeñaba como Secretario Privado de Don Jaime Torres Bodet, quien en aquel entonces era el titular de la SEP, en ese tiempo yo cursaba el primer grado de Educación Normal, en la Escuela Nacional de Maestros, donde me gradué en noviembre de 1963, y para el día uno de diciembre de ese año, fui nombrado profesor de Educación Primaria con Adscripción en la ciudad y puerto fronterizo de Nuevo Laredo, y desde entonces soy afortunado tamaulipeco por adopción.

Más allá de lo anteriormente expuesto, ahora concentraré mi atención en los quehaceres electorales de Tamaulipas, donde las ambiciones por la reelección de los Alcaldes y de los Legisladores ya se observa a todo vapor, pero el electorado ya no quiere que los gobernantes nos paguen con monedad de oropel, y menos de las que siempre se han acuñado los falsos hornos de supuesta forja del partido tricolor.

Y aunque muchos, pero muchos priistas han emigrado al PAN, y se espera que no hayan llegado cargados con monedas de oropel, y que en verdad tengan la voluntad y asuman el compromiso de transitar por senderos políticos que aseguren mayores beneficios para el pueblo tamaulipeco.

Mi deseo personal, es el de convencer a todos los políticos mexicanos, en general, y a los tamaulipecos en lo particular, para que comprendan que todos los que habitamos este país, con suma urgencia necesitamos de la democracia verdadera para abandonar el estatus de la pobreza en franco crecimiento permanente, y en cambio, es deseable que transitemos juntos, hacía en ámbito gubernamental garante del crecimiento permanente de la riqueza.

Esa es la verdadera unidad que nos conviene a todos los hombres y las mujeres que habitamos a nuestro amado México, porque debemos mantenernos unidos pero para alcanzar la meta suprema de la democracia verdadera, porque solamente de esa manera abandonaremos el estatus del sometimiento ancestral.

Lograrlo, no es cosa del otro mundo, porque bastará con designar un Congreso Constituyente para que redacte una nueva Carta, verdaderamente Magna, a partir del modelo agrario de la pequeña propiedad de la tierra, para concederle la solidez jurídica de la que carece el de la propiedad ejidal y comunal, que está vigente desde 1917… ¡¡¡Ya no queremos más ficción política!!! ¡¡¡Abramos nuestra concepción política, a la democracia verdadera!!!

E ´mail: ciriaconavarrete_1941@yahoo.com.mx
Facebook: Ciriaco Navarrete Rodríguez

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