Abordan el legado cultural del maguey, el investigador René García Castro, interviene

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Ciudad de México.- Una revisión a la relación milenaria entre la planta del maguey el hombre mesoamericano abarcó la conferencia del profesor e investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México, René García Castro, durante la sesión “El legado cultural del maguey: antiguos y nuevos usos”.

Como parte de la Cátedra de Patrimonio Histórico-Cultural de México, Rafael Tovar y de Teresa, el miembro de la Academia Mexicana de la Historia habló sobre la antigüedad del maguey, la evolución histórica de sus beneficios, el origen de sus diferentes nombres, su distribución geográfica y nuevos usos.

Asimismo, se refirió a las características de la planta, las divinidades asociadas y sus implicaciones sociales y económicas. Apuntó que en los libros de texto se menciona que los antiguos mexicanos basaban su alimentación en una famosa trilogía: maíz, frijol y calabaza, sin mencionar al maguey, la chía y el amaranto.

En específico sobre el maguey, apuntó que la relación del hombre mesoamericano con la planta se dio desde hace miles de años.

“Investigaciones modernas de arqueólogos nos decían era de hace 5 mil años, pero recientes investigaciones indican que la antigüedad es de 10 mil años, lo que plantea que el hombre tuvo primero contacto con el maguey que con el maíz”.

El miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), apuntó que en la historia universal son muy pocos los productos con los que el ser humano ha entablado una relación plena, compleja e integral.

“Al hacer una investigación me encontré que varios historiadores a lo largo de la historia de México empezaron a mirar al cultivo de maguey con una relación de interdependencia muy antigua, con la que se dependió la sobrevivencia.

“La cantidad de siniestros agrícolas era muy alta y se perdían los cultivos, lo que se traduce en que la gente se quedaba sin comer, ese problema se resolvía con el consumo de dos plantas resistentes a siniestros como las granizadas: los magueyes y los nopales, convirtiéndose en la reserva más importante de los seres mesoamericanos”, comentó.

El académico de la Facultad de Humanidades mencionó que en el mundo existen 200 especies de agave, nombre científico otorgado por Carlos Linneo, existiendo en México entre 150 y 170 especies, distribuidas en prácticamente en todo el territorio nacional, fundamentalmente en las tierras áridas.

Dijo que revisando información se encontró que los españoles, que tenían una visión más sensible e intelectual, empezaron a encontrarse con el agave, que el jesuita José de Acosta bautizó como el árbol de las maravillas

“En los registros coloniales escritos por españoles en el siglo XVI encontramos las descripciones más asombrosas de los usos del maguey, quienes observaron esa relación milenaria y compleja, asegurando que la planta podía darle vida al ser humano, al proveer de utilidades, beneficios y aprovechamientos.

“El maguey es una planta que ha sido útil pero que no ha merecido todavía tener un lugar más estelar, por decirlo así, en la historia de México. ¿Dónde están esos grandes campos de maguey que llegamos a ver en pinturas de arte moderno mexicano? Han desaparecido porque ha desaparecido la relación de sobrevivencia con la planta”, aseveró el investigador.

Como reflexión, García Castro dijo falta la inserción del maguey en los libros de texto historia. “A los chicos hay que enseñarles que la historia del maguey tuvo un lugar muy importante en la vida del hombre mesoamericano, novohispano, del México independiente y de nuestros días, tiene un futuro promisorio con las nuevas investigaciones, en perspectivas de economía sostenible”.

Finalmente señaló que los aprovechamientos contemporáneos de los agaves en México están en la generación de bebidas destiladas, refrescantes, biocombustibles líquidos y gaseosos y biofertilizantes.

La Cátedra de Patrimonio Histórico-Cultural de México Rafael Tovar y de Teresa se integra de sesiones mensuales que concluirán el 12 de noviembre. Antonio Rubial impartirá la ponencia “Las marcas del urbanismo colonial y la apropiación del espacio en la ciudad de México”, el próximo 11 de junio.

Todas las sesiones se realizan el segundo lunes de cada mes a las 19:00 horas, en la Academia Mexicana de la Historia, ubicada en Plaza Carlos Pacheco #21, colonia Centro Histórico. Entrada libre.

Más información en www.acadmexhistoria.org.mx.

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