Aún baja, la respuesta al tratamiento contra Alzheimer en México, señala investigadora

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Ciudad de México.- La respuesta al tratamiento farmacológico de enfermedades como el Alzheimer aún es baja, pues se calcula una tasa de respuesta de 27.8 por ciento a los inhibidores de acetil colinesterasa, por lo que resulta de suma importancia atender el problema ya que se estima que en México alrededor de 7.9 por ciento de la población sufre algún tipo de demencia, explicó la química fármacobióloga Blanca Estela Pérez Aldana, estudiante de la Maestría en Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Durante el Seminario Estudio farmacogenético de fármacos modificadores de la enfermedad de Alzheimer, realizado en la Unidad Xochimilco, aseveró que este padecimiento, que constituye la forma más común de demencia, se caracteriza clínicamente por el deterioro progresivo de múltiples funciones cognitivas y patológicamente por la presencia de ovillos neurofibrilares y placas amiloides en el hipocampo neocorteza.

Éste se presenta predominantemente en la edad avanzada y tiene como síntoma más común la dificultad para recordar sucesos recientes, sostuvo Pérez Aldana al presentar su tesis de grado dirigida por la doctora Marisol López López, profesora-investigadora del Departamento de Sistemas Biológicos de esa sede académica.

La enfermedad del Alzheimer puede clasificarse por la edad de inicio, que puede ser temprana antes de los 65 años o de inicio tardío después de los 65 años, y respecto de la implicación del factor genético puede ser familiar o esporádica.

Debido al importante número de personas afectadas, el impacto y alto costo socioeconómico ha sido señalado como una prioridad de salud pública por la Organización Mundial de la Salud.

El tratamiento involucra la terapia farmacológica y la no farmacológica, en esta última el objetivo es estimular y mantener las capacidades mentales, evitar la desconexión del entorno, dar seguridad e incrementar la autonomía personal, minimizar el estrés, mejorar el rendimiento cognitivo y funcional, aumentar la capacidad en las actividades de la vida diaria y mejorar la calidad de vida del paciente, los familiares y los cuidadores.

La terapia farmacológica puede ser vía colinérgica con inhibidores de acetilcolinesterasa, donepezilo, galantamina o rivastigmina y por vía glutamatérgica que son los antagonistas de los receptores NMDA y la memantina.

Dichos fármacos han sido asociados a la reducción de síntomas cognitivos y del comportamiento, gracias a esto las estrategias del tratamiento actual están dirigidas hacia ellos.

Pérez Aldana explicó que la farmacogenética estudia las variaciones hereditarias que afectan la respuesta individual a los fármacos y está dedicada al logro de la medicina personalizada para garantizar que cada paciente reciba el medicamento correcto, en el momento justo, con la dosis adecuada y para una determinada enfermedad, junto con las reacciones adversas, la eficacia y la dosis que determinan el resultado clínico de la medicación.

Los objetivos planteados en la investigación fueron evaluar el impacto de las variantes de los genes colinacetiltransferasa, butirilcolinesterasa, acetilcolinesterasa, CYP3A5 y NR1/2 en la respuesta a fármacos modificadores de la enfermedad de Alzheimer en pacientes mexicanos mestizos.

Además de determinar las frecuencias alélicas y genotípicas en voluntarios sanos y establecer la correlación genotipo-fenotipo con esos genes en pacientes bajo tratamiento con fármacos modificadores de la afección.

Esto mediante el diseño de un estudio longitudinal, observacional y retrospectivo en 300 individuos sanos y 153 pacientes diagnosticados con Alzheimer tratados con donepezilo, galantamina, rivastigmina o memantina y un análisis molecular mediante toma de muestra, extracción de ADN, análisis cualitativo y cuantitativo de ADN y genotipificación.

En respuesta se identificaron dos variantes genéticas que son marcadores potenciales para la predicción de la ocurrencia de resultados adversos a donepezilo, los resultados obtenidos podrían servir como plataforma para investigar las variantes analizadas en un número mayor de pacientes y buscar aquellas que puedan estar asociadas, así como para investigar factores no genéticos que estén implicados en la respuesta a fármacos modificadores de la enfermedad y la aparición de reacciones adversas.

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