Los legisladores deben ser promotores riqueza popular

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Por: Ciriaco Navarrete Rodríguez
Las y los legisladores federales y estatales, deben dedicar sus tareas legislativas a la promoción de la riqueza integral y el bienestar de las familias, lo mismo en el nivel nacional, que en las jurisdicciones estatales, pero ya deben trascender de la simple gestoría de recursos económicos destinados al financiamiento de obras y tareas comunitarias.

Pero ese compromiso solamente se podrá logar cuando la Constitución General de la República deje de ser regresiva como la que está en pleno vigor desde el año de 1917, pero además todos los mexicanos y particularmente los legisladores deben dejar de invocar la democracia, mientras no sepan el concepto correcto.

También deben estar plenamente seguros de que las y los legisladores, deben asumir el compromiso de redactar una nueva Constitución General de la República y con base en la ideología socio-capitalista que debe estar determinada por el modelo agrario de la pequeña, y/o mediana propiedad de la tierra.

Esa es una verdad irrefutablemente axiomática, porque es la única manera de concederle solidez jurídica al derecho de la tenencia de la tierra, a efecto de que los mexicanos podamos ser dueños legítimos del suelo, del subsuelo y de la atmósfera, propios de nuestro patrimonio territorial.

Con base en lo anterior, quedará cancelada la propiedad del país que desde el año de 1917, le corresponde al Presidente de México, quien es la única autoridad nacional que legalmente puede enajenar, concesionar o conceder los permisos necesarios para la explotación de los recursos naturales de México.

Esa legalidad está garantizada en el espíritu y contenido del Artículo 27 Constitucional, en cuya tramposa redacción, se usa una falsa semiología del concepto de nación, con lo que debemos entender por gobierno, lo cual, se precisa desde las primeras líneas de la redacción Del referido numeral.

Ese descubrimiento me llevó muchos años para dejarlo al descubierto, pero me satisface plenamente porque tarde o temprano, estoy seguro de que todos mis compatriotas van a sumar sus esfuerzos para presionar pacíficamente al Gobierno de la República, a efecto de que se ocupe de designar un Congreso Constituyente para que haga la redacción de esa nueva Constitución que necesita el país, y particularmente el ignorado pueblo mexicano.

Para mi, ya resulta muy sencillo entender el procedimiento para que en realidad, el Gobierno Mexicano, en sus tres niveles, federal, estatal, y municipal, sea democrático, para ello, es indispensable homologar la Constitución General de la República con las Constituciones correspondientes a todos los Estados del país, incluida la Ciudad de México, donde se encuentran asentados los Poderes Federales.

En lo personal me parece que para superar las omisiones y la ignorancia jurídica de las y los legisladores federales y estatales, es necesario que asuman su responsabilidad para entender con claridad en concepto de la democracia verdadera, lo cual, se puede lograr tan solo con analizar las Constituciones Generales de los Estados Unidos de América, Japón, Alemania, Canadá, Francia, Italia, y el Reino de la Gran Bretaña.

Mis estudios no surgieron de la nada, y por eso, mucho me complace compartirlos con mis amables lectoras y lectores, pero me preocupa el recurrente conformismo y apatía, y a veces el miedo, hasta de los académicos más reputados, porque aparentemente tienen temor de ganarse la desconfianza de los grandes influyentes que los han beneficiado con importantes aportes de dinero y en especie.

Eso se ha podido comprobar en las investigaciones que ha estado haciendo el Gobierno del Estado de Tamaulipas, que hoy por hoy, está a cargo de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, cuyo equipo de colaboradores ya puso al descubierto infinidad de terrenos urbanos, y en el medio rural, hay ranchos y miles de hectáreas que los gobernadores priistas donaron a sus allegados, mediante simples adjudicaciones.

Debido a lo antes expuesto, debo insistir en aconsejar a los aspirantes a legisladores federales y estatales, de todo el país, para que se comprometan a cumplir con sus obligaciones legislativas sustentadas en la cultura jurídica profunda, y que no se conformen con andar ofreciendo sus servicios de simples gestores.

Y como todos los días, termino el presente trabajo editorial, con la certeza de que: “La gran solución a la problemática nacional de México, solamente se podrá lograr mediante la adopción de la Democracia Verdadera como Régimen de Gobierno, lo cual es una verdad irrefutable; y mienten los que ofrecen falsas soluciones mesiánicas”.
E´mail: ciriaconavarrete_1941@yahoo.com.mx… Facebook: Ciriaco Navarrete Rodríguez

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