La frontera desde macondo

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Por: Ambrocio López Gutiérrez
Tras la frontera se vislumbran los sueños, cosas muy preciadas. Aquellos que vivimos cerca de ella, en ocasiones no percibimos como es para algunos otros un anhelo acercarse y cruzarla. La novela (La Frontera de Cristal) está compuesta de nueve cuentos que narran de manera dinámica las situaciones que se viven en el norte de México y sur de Estados Unidos. Quiero compartir una breve descripción de los cuentos que abren la obra, el primero de ellos es “La Capitalina”; Carlos Fuentes comparte una historia acerca de una jovencita de la Ciudad de México, ella viaja a la frontera norte, su nombre es Michelina Laborde.

Ella llega a un lugar llamado Campazas, y ahí la recibe don Leonardo Barroso, un conocido del papá y aparte es su padrino, el autor hace la descripción y menciona que es un hombre con dinero, con poder y presencia en el norte, incluso al acompañar a la capitalina provoca un silencio por el respeto al don Barroso. De Michelina se dice que es una joven muy hermosa, acercándose a la perfección, muy viajada y educada. Don Leonardo la quiere para su hijo, Mariano, un joven dedicado a la lectura, tranquilo y tímido, su primer encuentro con Michelina no concluye de la mejor manera, podemos leer acerca de un joven alcoholizado y que huyó en un taxi, y ella abandonada con el chofer y el coche.

Carlos García Bárcenas nos cuenta que, después de esa experiencia, Michelina recibe una fiesta, evento solo para mujeres, donde imperaba el chisme, las críticas, la nostalgia y un poco de malicia. Mientras se encontraban bajo los efectos de las bebidas embriagantes, la joven capitalina escapa con don Leonardo y estando juntos salen a relucir sus sentimientos. Ella termina casándose con Mariano, pero ella desea al don Barroso, su breve historia finaliza con ellos juntos, la capitalina se quedó en la frontera. Es un cuento que me atrapó al leerlo, no es similar, pero me recuerda a mi familia, mis abuelos paternos provienen de la Ciudad de México y algo los hizo quedarse en Matamoros, ciudad fronteriza.

Igual con la parte materna, originaria de Ciudad Valles, que viajó a Matamoros y muchos de ellos cruzaron la frontera de cristal y otros se quedaron, ¿qué es lo que provoca o atrae de la frontera? Tal vez es todo el imaginario que se ha formado en torno a ella, no lo sé, creo que estoy divagando. La Pena es el segundo cuento, comparte al lector la historia de Juan Zamora, un joven mexicano que viaja a los Estados Unidos a continuar sus estudios superiores, no era lo que él quería, pero tenía que hacerlo. El principal escenario es la ciudad de Ithaca, Nueva York, y la temporalidad es fines de los setenta. El joven de la capital, al parecer egresado de la UNAM vive con la familia Wingate durante su estancia en Norteamérica.

La Universidad de Cornell, su nueva casa de estudios contiene los dos lugares que mayormente frecuentaba Juan, la Unión Estudiantil y la Escuela de Medicina, él fue alumno en esta última y se menciona una de las actividades que realizó fue hacer autopsias, y mientras trabajaba, conoció a una persona que lo marcaría. El joven Zamora era diferente, se encontraba en una sociedad mayormente anglosajona, blanca, protestante y capitalista. Él era mexicano y moreno, el contexto mundial es la Guerra Fría y la aparición del comunismo o marxismo en América Latina, eso también estigmatizaba a Juan, y lo que sucedió tras conocer a un joven en el área donde realizaban las autopsias, hizo un cambio en él. Con esta síntesis, García Bárcenas (estudiante de la UAT) nos motiva para leer la obra de Fuentes.

Era un compañero, llamado Jim y apodado Lord Jim, ellos comenzaron a estar juntos, sus sentimientos eran sinceros, se querían. Al parecer salían frecuentemente, a Lord Jim no le agradaban los Wingate, todo iba bien hasta que en un momento se terminó, provocando que Juan regresara a México. Y estando en México, Juan se volvió un médico en el Seguro Social, constantemente tiene un sueño donde vuelve a encontrarse con Lord Jim, tal vez lo que causa su pena o vergüenza es pensar en lo que no pudo ser, provocando que ahora tenga que vivir resignado. Es una lectura interesante, hago una interpretación de ella, nos cuenta acerca de los sueños, y no me refiero a los estudios universitarios, porque Juan logró ser médico, sino a aquellos amores que no sucedieron.

Por su parte, Paloma Castillo Betancourt (alumna de la UAMCEH)), nos relata que las diferentes culturas dejaron plasmadas en piedra, ladrillos, madera, cuero y papeles, la realidad de sociedades conflictivas. Donde hay rastros de civilización organizada, hay rastros de conflictos de todo tipo, familiares, comunales, laborales, imperiales, nacionales, internacionales. Gabriel García Márquez trata de expresar una realidad social conflictiva identificando de manera muy original conflictos de valores, a través de metáforas, y narraciones un poco exageradas, pero que observando detenidamente tiene similitudes con la realidad, es decir, con lo que actualmente vivimos. Hace mucho, mucho tiempo, Macondo fue fundado por José Arcadio Buendía, que venía huyendo de un pasado tenebroso y conflictivo.

Llegó con nuevas expectativas, nuevos ideales e ilusiones acompañado de un grupo de personas que lo seguían buscando un mejor porvenir. José Arcadio se convirtió en un líder. “José Arcadio Buendía era una especie de patriarca juvenil, que daba instrucciones para la siembra y consejos para la crianza de niños y animales, y colaboraba con todos, aun en el trabajo físico, para la buena marcha de la comunidad. Puesto que su casa fue desde el primer momento la mejor de la aldea, las otras fueron arregladas a su imagen y semejanza. Tenía una salita amplia y bien iluminada, un comedor en forma de terraza con flores de colores alegres, dos dormitorios, un patio con un castaño gigantesco, un huerto bien plantado y un corral donde vivían en comunidad pacífica los chivos, los cerdos y las gallinas”.

En un texto que invita a leer la gran novela del Nobel colombiano, Paloma Castillo apunta: Tenemos a un padre ejemplar, con una esposa ejemplar y muy emprendedora, Úrsula. Todos sabemos que la familia es la célula básica de la sociedad. La sociedad se compone de familias. El hogar es el corazón de la sociedad. Muchos de los grandes problemas sociales tienen su origen en aquel lugar donde niños y jóvenes aprenden conductas, actitudes, donde se fundamentan los valores de la sociedad del mañana. Hay influencias extraordinarias, que se generan entre las cuatro paredes de una pequeña vivienda. Algo interesante que noto en los sucesos de Macondo, es un cambio negativo en la actitud del líder del hogar, y el líder civil, fundador del pueblo.

“Aquel espíritu de iniciativa desapareció en poco tiempo, arrastrado por la fiebre de los imanes, los cálculos astronómicos, los sueños de transmutación y las ansias de conocer las maravillas del mundo. De emprendedor y limpio, José Arcadio Buendía se convirtió en un hombre de aspecto holgazán, descuidado en el vestir, con una barba salvaje…” Su mente empieza a divagar, y se encierra en una tristeza y soledad inigualable. Veo que, a través de toda narración sobre los Buendía, aparecen hijos, nietos y bisnietos tristes, solos, que van perdiendo el rumbo de la vida. Melquíades, un ser mitológico, aparentemente sacado de alguna leyenda de magia, experto estudioso de los designios y adivinaciones de Nostradamus, escribe en unos pergaminos unas claves secretas y misteriosas. Durante todo el libro puedo percibir como un designio negro, marcado de muy antemano, a los descendientes de la familia, tristes, solos, infelices. Seguir idea tras idea a García Márquez parece un poco dificultoso. Si uno desea conocer bien los detalles de cada Aureliano, y seguir la trama de la obra literaria, debe concentrarse bastante bien para no perder ningún detalle, y pasar por cambios bruscos de lugar, de tiempo y circunstancias.

Lo ideal es leer el libro varias veces, marcarlo y poder seguir la secuencia de hechos. Usando un poco de tiempo, un poco de atención y mucha imaginación, usted podrá entender y vivir muchas de las experiencias relatadas por García Márquez. Se presentan permanentes conflictos familiares, infidelidades, rivalidades, enfrentamientos entre esposos, padres, hermanos, hijos, nietos. No podría detenerme en cada detalle, pero como dice el dicho, “para muestra vale solo un botón”: “Amaranta decidió con espantosa frialdad que la fecha sería el último viernes antes de la boda, y el modo sería un chorro de láudano en el café”. Amaranta estaba dispuesta a matar a Remedios. Ellas habían crecido bajo el mismo techo. Realmente me parecen espantosas muchas cosas suceden en la maraña de anécdotas familiares. Algunas pueden ser reales, otras un poco exageradas.

Página tras página pareciera que las relaciones se vuelven más difíciles. Hay más distanciamiento. Hay más soledad. Pasaré rápidamente a otro punto. Del ámbito familiar podemos pasar al aspecto circundante. El pueblo de Macondo. Las estructuras originales eran simples y sencillas, pero al formarse un gobierno central, surgen fuerzas opuestas, que compiten por el poder. Por un lado, los Conservadores y por otro los liberales. Estas fuerzas, creo, que tienden a sintetizar la mayoría de los conflictos políticos y luchas de poder en Latinoamérica. Con gran asombro veo la perspectiva política de García Márquez. Pareciera que nos está diciendo a gritos que los partidos no tienen un andamiaje ideológico firme.

Ya lo dijo una vez el viejo Don Blas N Riquelme: Nosotros los colorados somos muy flexibles, si hoy nos conviene ser de derecha, vamos a la derecha, y si nos conviene ser de izquierda, vamos para la izquierda. Al igual que en Macondo, hubo tiempos que todo conflicto se resolvía por las armas. Hoy todos somos “democráticos”. Pero al parecer de García Márquez las democracias no pasaban de ser simples farsas. Muchos acuerdos, pocas soluciones. “Las elecciones transcurrieron sin incidentes…Esa noche… Don Apolinar Moscote…ordenó al sargento romper la etiqueta para contar los votos. Había casi tantas papeletas rojas como azules, pero el sargento sólo dejó diez rojas y completó la diferencia con azules.

Luego volvieron a sellar la urna con una etiqueta nueva y al día siguiente a primera hora se la llevaron para la capital de la provincia”. “Los liberales estaban decididos a hacer la guerra…” “32 revoluciones…” pero “Los líderes de la revolución empezaron a sentir “el hastío de la guerra” … El coronel Aureliano Buendía se cansó “de la incertidumbre, del círculo vicioso de aquella guerra eterna que siempre lo encontraba a él en el mismo lugar, sólo que cada vez más viejo, más acabado, más sin saber por qué, ni como, ni cuando…” Y luego se enteraron a través de un noticiero que “… el gobierno conservador…con el apoyo de los liberales, estaba reformando el calendario para que cada presidente estuviera cien años en el poder. Que por fin se había firmado el concordato con la Santa Sede, y que había venido desde Roma un cardenal con una corona de diamantes y en un trono de oro, y que los ministros liberales se habían hecho retratar de rodillas besándole el anillo” …

Solo me referiré brevemente a la intervención en sociedades de intereses capitalistas, generalmente extranjeros. Podemos ver con claridad en “Cien años de soledad” realidades sobre conflictos en familias, en la comunidad, y finalmente conflictos globales. Si usted no leyó el libro, o lo leyó desde otro punto de vista, le propongo que haga fijándose en este enfoque sociológico. Usted podrá comprender muchas cosas importantes. Prácticamente en toda la obra pude notar que los conflictos sociales están relacionados a conflictos de valores. Tratando de hacer una relación entre la obra y los principales valores humanos tomé 3 de ellos:

El primero es el de absoluta igualdad o fraternidad entre los seres humanos. Cada ser humano que existe es único e insubstituible, y de allí proviene su dignidad más sublime. Si en la familia, en nuestro entorno, en cada ser humano con quien contactamos pudiéramos ver a una persona insubstituible, creo, que muchos de los conflictos que existen hoy, desaparecerían. En Macondo, como en cualquier lugar del mundo de hoy, se trata la vida humana como si fuera una botella de gaseosa descartable. Me asusta en pensar en ejecuciones, en leyes marciales, y todo eso, pero más me asusta el odio entre y la violencia entre amigos y vecinos, el odio y la violencia entre familias. Tanto a nivel familiar, a nivel de país, de región, a nivel mundial estamos recibiendo antivalores que van contra la dignidad humana.

Correo: amlogtz@gmail.com

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