El Brexit se retrasa hasta el 31 de octubre, así lo ha decidido la Unión Europea

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La Unión Europea y el Reino Unido no llegan a un acuerdo, pero tampoco quieren un Brexit duro, es decir, sin acuerdo, lo que hace que la única solución, por ahora, sea retrasar el divorcio entre la UE y el Reino Unido: que se retrasa hasta el 31 de octubre. Así lo ha decidido la Unión Europea después de una larga reunión en la Comisión de la UE, en Bruselas: a falta de acuerdo y con la fecha de salida fijada en el 29 de marzo, se retrasa el divorcio con el objetivo de poder llegar a un acuerdo en el que ambas partes salgan beneficiadas de la separación.

Los 27 países miembro de la UE tomaron esta decisión y sus representantes propusieron esta oferta a Theresa May, Primera Ministra Británica. Después de varias reuniones con miembros del gobierno británico, la Primera Ministra aceptó la oferta de la UE.

De otro lado, Theresa May también aceptó formar parte de las elecciones al Parlamento Europeo: que se celebran próximamente y que era otro de los problemas que el retraso del acuerdo entre la UE y el Reino Unido planteaba.

A pesar de la que la oferta haya sido aceptada, ninguna de las dos partes las tiene todas consigo: es la segunda vez que se aplaza el Brexit y que se vuelva a aplazar no garantiza que se llegue a un acuerdo, ya que podría seguir aplazándose si no hay acuerdo de aquí a octubre. Pero esta vez la nueva fecha elegida no ha sido al azar: con esta fecha se espera que el funcionamiento de las instituciones europeas siga funcionando con normalidad. La nueva Comisión Europea entrará en funcionamiento el 1 de noviembre: una vez ya se haya, en teoría, llegado a un acuerdo entre la UE y el Reino Unido para el Brexit.

Sin embargo, la historia podría volver a repetirse y el funcionamiento de la nueva Comisión Europea podría verse afectado. De momento, una nueva prórroga lo único que pone de manifiesto es que quedan muchos cabos por atar entre Londres y Bruselas: tanto en cómo afectará este divorcio a los ciudadanos de ambas partes como en materia comercial, política y económica; sin olvidar la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, uno de los mayores problemas a los que este divorcio se está enfrentando.

Hasta que se produzca el divorcio la libra esterlina seguirá inestable en el trading, de hecho, durante estos últimos meses muchos inversores de trading decidieron comprar la divisa al tener un precio más bajo que de normal respecto a otras divisas, para vender la divisa una vez el Brexit haya finalizado y, con el tiempo, su precio suba.

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