Día de las madres, ocasión para reconocer también a las mamás trabajadoras de la Cultura

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Ciudad de México.- Las mujeres que trabajan en el sector cultural han sabido conjugar sus actividades profesionales como museógrafas, promotoras escolares, secretarias o coordinadoras de áreas académicas y de difusión, con una faceta muy importante: la maternidad

Organización y comunicación han sido factores clave para que las trabajadoras puedan desempeñarse en las distintas instituciones de la Secretaría de Cultura, sin descuidar su rol de madre y el cuidado de sus hijos.

Un ejemplo es Alma González, promotora escolar del Centro Cultural Tijuana (Cecut), al norte del país. Alma asegura que sus hijos Luis David y Luis Santiago son “niños Cecut”, pues prácticamente nacieron en ese espacio y disfrutan de las actividades infantiles que brinda el recinto y hasta cuentan con becas para tomar un taller de teatro.

“Si es un tanto difícil, un poquito pesado, pero la verdad es un privilegio para mí desempeñarme en las dos funciones. Es un gusto el ser madre y trabajar en una institución que es un ícono de Tijuana”.

Afortunadamente se ha sentido apoyada en las diversas áreas en las que ha laborado, “siempre he contado con jefes directos que me han autorizado ir a juntas. Nunca me he perdido un festival del Día del Niño de mis hijos o del Día de la Mamá. Es un gusto pertenecer al Cecut y contar con este apoyo”.

Hilda Briones, directora de Prensa de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, tiene dos hijos, José, matador de toros y Carmina, pedagoga y a la fecha, también una nieta, Frida.

“Todavía soy de una generación que trabajaba con un poquito de culpa. Sentía medio feo dejar en la guardería a José, pero después te vas quitando el sentimiento de culpa. Yo creo que sí puedes combinar las dos cosas perfectamente, pues más vale la calidad del tiempo y no la cantidad”.

Por ello, recomienda a las mamás cubrir a sus hijos de amor y platicar con ellos, ya que los niños entienden que su mamá va a trabajar para estar mejor.

Con 13 años de labor en el Centro Multimedia del Centro Nacional de las Artes (Cenart), en la CDMX, Martha Miranda se encarga del montaje de las exposiciones en ese recinto. También tiene dos pequeños de 6 y 7 años, respectivamente.

“La verdad es que para mí ha sido bastante fácil, ha habido muchas facilidades por parte de la dirección. Al principio no me quería separar de mi chamaco, por lo menos del primero. Después de la incapacidad y al regresar a los tres meses, yo no lo quería dejar, pero tuve la facilidad de tenerlo algunos tiempos acá, para ir creciendo de a poquito”.

Por ello, sostiene que el Cenart ha sido un lugar de trabajo muy “apapachador”, pues puede llevar a sus pequeños cuando no tienen clases y de hecho “cuando estamos en montaje, ellos ya saben que tienen que estar quietecitos mientras mamá va y viene”. Además de hacer el diseño de una muestra, Martha Miranda debe supervisar el montaje y revisar que todo quede como se planteó con los artistas.

Cabe señalar que este tipo de apoyos que se brindan a las madres trabajadoras forman parte de un eje prioritario de la Secretaría de Cultura en materia de perspectiva de género, que incluye entre otros rubros paridad laboral y salarial, así como facilidades para madres y padres.

Lydia Escobedo, con 33 años de antigüedad en el Museo Nacional de Antropología en el puesto de asistente secretarial, hace 20 años tuvo a su hijo Alejandro.

“He procurado administrar bien mis horarios. Llego a mi casa a hacer todos mis pendientes, sí he podido compaginar todo eso, hasta ahorita no he tenido ningún problema. Me di tiempo para acompañar a mi hijo a las fiestas, a las reuniones, al curso de esto y de aquello. Y en la noche no me preguntes, termino muerta”.

Para Lydia aunque puede parecer difícil ser madre trabajadora, “organizándose y dejando todas las tareas listas se puede hacer todo, no es fácil pero uno se lo tiene que proponer. De entrada es un compromiso con el hijo, porque aunque sea uno absorbe como si fueran ocho”.

Finalmente, Aída Andrade coordina el área académica del Centro Cultural Helénico, tanto las actividades presenciales como en línea además de clases magistrales, conferencias y talleres. Orgullosa dice que es madre de cuatro hijos.

Solo uno es natural, los demás son adoptados y otros que se han ido adjudicando. Ella festejará trabajando en la oficina que, con el tiempo, “se ha vuelto como mi casa”, confiesa.

Y es que, dice, “trabajo con mucha gente, convivo con más gente aún en la oficina que en la casa y en la oficina está bien celebrado, tenemos un equipo grande y nos llevamos muy bien, somos muchas las que tenemos hijos y estaremos muy bien acompañadas”.

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