El actor Alain Delon, recibió la Palma de Oro de Honor del Festival de Cannes

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Paris, Francia, Europa.- Los ojos más emblemáticos del cine francés recibieron ayer la Palma de Oro honorífica del Festival de Cannes. Y lo hicieron rodeados por la polémica, debido a señalamientos que lo acusan de homofóbico, racista y de haber abofeteado a alguna de sus parejas.

“Este premio de oro me lo ofrecieron por mi carrera y nada más. Y por eso estoy feliz, feliz y satisfecho”, pronunció Alain Delon en la Sala Debussy de Cannes, donde lució un smoking sin moño y con la camisa desabotonada.

“Pensé que el interés por ir a Cannes era especialmente para los genios que me habían hecho: Visconti, Clément, Losey… más que por mí. Porque soy la expresión de lo que me han hecho.

“Ellos son los maestros. Pensé que tal vez era más interesante para ellos, pero ya no están. Así es que aquí estoy yo”, añadió el intérprete, quien recibió el premio de manos de su hija Anouchka y una ovación digna de su brillante carrera cinematográfica.

“Esta noche es un poco un homenaje póstumo, pero estando vivo. Voy a irme, pero no me iré sin darles las gracias”, señaló.

El nacido en Sceaux, Seine, hace 83 años, ha pasado a la historia del cine gracias a películas como Gatorpardo, Rocco y sus hermanos o El samurái, que además lo convirtieron en un sex symbol mundial.

“Mi carrera fue un accidente. Me fui a la guerra de Indochina a los 17 años y al volver no sabía bien qué hacer. Fueron las mujeres que me han amado las que me hicieron meterme en esta profesión y las que lucharon por mí”, pronunció emotivo antes de rememorar el consejo que le dio Michèle Cordoue, esposa de Yves Allégret, quien en 1957 lo hizo debutar con la película Quand la femme s’en mêle.

“Me llevó a mi camerino y me dijo: ‘No actúes, mira como me miras, habla como me hablas, escucha como me escuchas. No actúes, vive, sé tú mismo’. Y muy pronto me enamoré de la cámara”, comentó ayer por la mañana durante una Master Class a la que acudieron 300 personas.

Entre anécdota y anécdota, Delon recorrió los inicios de su carrera y compartió secretos de su seductora técnica actoral.

“Yo nunca he actuado, sólo he sido yo. Lo increíble fue lo rápido que me sentí en mi elemento.

“La cámara era una mujer que miraba y así la sentí. En 1957 nadie sabía quién era y en 1959 ya era una estrella”, añadió sorprendido aún por esa fama que lo acompaña desde entonces.

Uno de los momentos más divertidos fue cuando recordó su primera vez en el Festival de Cannes en 1956.

“No tengo grandes recuerdos, vine con una chica que me gustaba y no presté mucha atención.

“Pasé por la alfombra roja, miraba a todo el mundo, pero a mí también me miraban, porque, perdonen, parece que yo no estaba mal”, concluyó provocando las risas de la audiencia.

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