Coacción y “compra” del voto

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Por: Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Entre más se acerca la elección, algunos partidos y candidatos alzan la voz y exigen la presencia del Ejército, Policía Federal, Fepade, observadores de la ONU y otras instancias, que para evitar fraudes electorales.

En ese tenor cabe preguntar ¿entre más militares comisionados a Tamaulipas habrá más respeto al voto? ¿entre más policías en las calles hay más democracia?. No estoy de acuerdo.

Las fuerzas federales y elementos estatales solo tienen funciones preventivas, en tanto que la Fiscalía debe actuar sobre hechos consumados.

A nadie se puede encarcelar por traer dinero en sus bolsillos y por tanto la “sospecha” de que va a “comprar” votos. Tampoco por invitar a sus vecinos, en un mismo auto, a ir a emitir el sufragio.

Los uniformados salen sobrando en la calle, fuera de rondines ordinarios desde luego. Deben estar concentrados en sus cuarteles como se ha hecho en cada elección.

Está bien claro cuando pueden intervenir: Al ubicar a personas armadas que se acerquen a las casillas, si alguien pretende votar en estado de ebriedad, o a criterio del Presidente de la mesa receptora se altere el orden.

Lo pueden hacer si encuentran a “mapaches” in fraganti, o sea el momento mismo en que se cometió el delito. Pero ¿acaso los delincuentes electorales son tontos? Cada vez perfeccionan métodos.

Decíamos que la Fiscalía inicia averiguaciones cuando se dan denuncias o flagrancias. No hay necesidad de mantener una mesa receptora en cada casilla, apoyada por elementos armados.

Es una utopía pensar que, entre más vigilancia militar y policiaca se de en los comicios, serán más limpios y democráticos. Al contrario, si se vuelcan en las calles podría surgir temor ciudadano y desalentar la emisión del sufragio.

Aparte están los notarios, atentos y de guardia todo el día para tomar conocimiento –gratuitamente- de cualquier incidente ¿cuánta chamba les ha caído en los últimos procesos?. Pierden su valioso tiempo.

Otra pregunta ¿no son suficientes los observadores electorales?. Para los comicios del dos de junio se sabe que habrá más de 800 entre individuos y organizaciones.

No ejercen funciones, no pueden intervenir en el proceso y solo la hacen de “mirones”, pero dan “seguridad” a una elección.

Necesario reiterar que los delitos ya no se cometen con el robo de la urna o amenazas pistola en mano. Tampoco con el fajo de billetes al lado de la mesa receptora. Los “mapaches” ya son muy discretos.

Para complementar esta opinión, debemos que decir que en Tamaulipas no hay personas encarceladas por delito electoral.

Así pues, hay que tantearle el agua a los camotes. Todo con medida. Los excesos son malos. No necesitamos un estado de sitio. Para cuando llega el día de cruzar las papeletas, el “maiceo” de los votantes ya se dio por parte de todos los partidos. Le voy a decir por qué.

Después de la elección del año anterior la Fiscalía Especializada para Delitos Electorales (o Fepade) realizó un trabajo que sigue levantando comentarios: “Análisis de compra y coacción al voto 2018”.

Entrevistaron a dos mil personas residentes en 250 de los 300 distritos y encontraron cuestiones interesantes.

Para comenzar, que un 47 por ciento le tienen más confianza a la Fepade como ruta para denunciar algún delito del que lleguen a tener conocimiento. Un 17 dijo que al INE y un 14 que prefiere el TRIFE.

A pesar de todos los pesares, la Fiscalía es la institución que goza de mayor credibilidad.

Hablando de corrupción y delitos, un cinco por ciento dijo que le ofrecieron transporte –partidos y candidatos- para llevarlo a votar. La mitad más o menos aceptó el “raid”.

El cuatro por ciento confesó que le prometieron y recibió sacos de cemento, materiales para construcción y tinacos por votar por determinados colores (en ese tiempo rumbo a la presidencia de la República, senadurías, diputaciones federales, gobernadores, diputados locales y alcaldes).

Hasta un siete afirmó que en lo personal, o a alguien de su familia, le ofertaron dinero. A un dos por ciento empleo.

Dato revelador: El 10 contestó que las despensas coaccionaron el voto; el dos por ciento que las tarjetas de débito y el uno recibió electrodomésticos.

Reiteramos que las votaciones son el último eslabón del proceso. Nunca habrá una elección limpia, totalmente imparcial y en que los ciudadanos emitan libremente sus preferencias. Los arreglos se hacen desde antes ¿para qué queremos cientos de policías en las calles? ¿de turistas?.

Otro dato de la encuesta es que los entrevistados todos dijeron que es ilegal recibir apoyo en transporte, lo mismo que promover el voto entre su familia, amigos o vecinos.

El respetable sabe bien lo que hace.

Según el documento de la Fiscalía Especializada, el 94 por ciento de los encuestados respondieron estar conscientes que es ilegal que en las iglesias católicas, desde misa, se promueva el sufragio para alguien, igual que el patrón coaccione a sus empleados, o recibir dinero en efectivo.

Sin embargo aceptaron la práctica por un beneficio.

Volvemos. Necesaria vigilancia en el traslado de los paquetes electorales –después de la votación-, y resguardar las sedes de los consejos municipales y distritales. En aquellos años varios fueron incendiados. Que sirva de experiencia.

En Reynosa el Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca y el titular de la Cuarta Región Militar, General Jens Pedro Lohmann Iturburu, presidieron la ceremonia de destrucción de mil 687 armas decomisadas en operativos realizados en Tamaulipas en los últimos meses.

El viernes seguía en Tamaulipas el presidente nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza. Se reunió con los alcaldes panistas del noreste del país en el Centro Cultural; luego presidio reunión con la militancia en el Centro Cívico y por la tarde acompañó en visitas domiciliarias a los candidatos de los distritos 14 y 15.

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