La exitosa vigilancia en Tamaulipas

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Por: Ciriaco Navarrete Rodríguez
En las carreteras que surcan el Estado de Tamaulipas, lo mismo en el medio urbano que en las vías de acceso al medio rural, durante el período vacacional veraniego, del presente año 2019, me consta que hay una exitosa vigilancia policiaca, tanto en las carreteras federales, como en las estatales en las cuales, hay una notoria interacción entre la policía federal y la del Estado, y en ambos casos hay un fuerte reforzamiento de la Secretaría de la Defensa, y de la Guardia Nacionales, así como de los elementos de la Secretaría de Marina.

Y si digo que me consta, es porque me atreví a realizar un recorrido por los municipios fronterizos, por los del Valle de San Fernando, por la región poniente, igual que también lo hice por el altiplano tamaulipeco, y si bien es igualmente cierto, que prevalecen incidentes delictivos aislados, esa osadía cometida por un anciano de 78 años como yo, es satisfactoria por los resultados obtenidos, sin embargo, lo más seguro es que no la volveré a repetir, debido a que afectó seriamente a mi precaria salud.

Eso pasa, cuando nosotros los ancianos, cegados por el entusiasmo de retornar las acciones y actividades de los “tiempos idos”, cometemos el atrevimiento de sacar fuerzas de una débil, muy débil flaqueza, sin tomar en cuenta que ya estamos mucho más cerca del final de nuestra existencia.

Se trata de una amarga experiencia que me motiva a aconsejar a las juventudes para que, lejos de abusar de la buena voluntad de nosotros los viejos, mejor piensen y actúen con sinceridad y absoluto respeto a quienes ya no estamos en condiciones de igualar el acelerado paso de las y los jóvenes que “están llenos de vida”.

Dicho lo anterior, me permito retomar el paso de la temática del presente artículo, y a manera de aportación, en materia de políticas públicas, me permito insistir en la necesidad urgente, muy urgente, de adoptar la democracia verdadera como Régimen de Gobierno, porque si bien es cierto que el presidente López Obrador, insiste en atender las causas de la Inseguridad Pública, es conveniente aconsejarle que empiece por derogar las Constitución Regresiva de 1917.

Y simultáneamente debe designar a un Congreso Constituyente para que redacte una nueva Carta, que en realidad sea magna, y no empobrecedora como la que nos legó el Congreso de Querétaro, cuyos integrantes adoptaron como base la legislación bolchevique y redactaron esa Constitución, que, para desgracia del pueblo de México está vigente, y hasta algunos juristas convenencieros, le siguen prendiendo veladoras, para que puedan seguir medrando con esas leyes regresivas que solamente garantizan el “mercado de la justicia”.

Esa regresividad convenenciera, siempre ha permitido la simulación gubernamental, tal como se ha podido comprobar durante el novel gobierno de López Obrador, ya que a lo largo de los nueve meses de su naciente gobierno, tiempo durante el cual, de manera muy particular, ha quedado al descubierto la llamada “Estafa Maestra”.

Insisto, en que estoy de acuerdo con el presidente López Obrador, e lo que asegura sobre la referida Estafa Maestra, en la cual, quedó al descubierto la insaciable voracidad y la ficción política del nefasto expresidente de México, Enrique Peña Nieto, y su equipo de colaboradores encabezado por la coahuilense Rosario Robles, y casi todos los que operaron ese desfalco millonario, entre otros muchos que se convirtieron en gigantesca fábrica de millonarios.

Pero independientemente de la corrupción que está siendo descubierta un día sí, y otro también, y si en realidad, el presidente López Obrador, se decide a redactar una nueva Constitución General de la República, debe convocar a la integración de un Congreso Constituyente en el cual, de ninguna manera debe participar el anciano jurista y archimarxista Porfirio Muñoz Ledo, a quien conozco como terco admirador de Lenin, desde el año de 1961.

Considero que los demás legisladores actuales, pueden ser moldeables, y podrían entender el concepto de la democracia verdadera, y para que no se equivoquen o renieguen, bastaría con que se basen en la Constitución de 1857, para que la tomen como modelo, a efecto de que se les facilite la redacción de una verdadera Carta Magna.

Esa Constitución de 1857, fue redactada con base en el modelo agrario de la pequeña propiedad de la tierra, tipo granja, idéntico al norteamericano, con base en el cual, fue escrita la Constitución “madre de la democracia verdadera” (norteamericana), cuya estructura es de apenas “siete artículos”, pero su Estado de Derecho, está constituido por los Códigos y los Reglamentos, que son
las herramientas que se utilizan para gobernar, y como son los más avanzados del mundo, se mantiene a la Unión Americana, como la primera potencia económica y financiera del planeta.

Si la Constitución juarista de 1857, hubiera entrado en pleno vigor, estoy seguro de que el Gobierno mexicano no sería nada vulnerable ante los torpes embates del presidente norteamericano Donald Trump, y México, tampoco sería un país pobre, al contrario, tendríamos una paridad monetaria idéntica al dólar estadounidense.

La razón fundamental, es que la democracia verdadera, como régimen de gobierno, en el vecino país del norte, se sustenta en Leyes, Economía y Educación de excelencia perfectible, habida cuenta de que, tal como lo señalo en un guapango de mi autoría: “con buenas leyes hay orden para producir riqueza, lo contrario es el desorden – que nos hunde en la pobreza”. Pero esto último, solamente sucede en las 183 naciones subdesarrolladas.

E´mail: ciriaconavarrete_1941@yahoo.com.mx
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