La maldad es un serio problema cerebral

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Por: Ciriaco Navarrete Rodríguez
En mi calidad de biólogo profesional, y conocedor de la estructura anatómica y fisiológica del cerebro y de todo el cuerpo humano, en franca coincidencia con los avances científicos, dados a conocer por estudiosos de diversas naciones del mundo, entre los que destacan los norteamericanos, en cuyo seno se ha distinguido en galeno peruano Elmer Huerta, quien en repetidas oportunidades a dado a conocer los avances en comento, y esa información data de hace unos diez años; en este trabajo, me permito hacer un breve resumen en el presente trabajo editorial.

Además, me permito hacer muy justificada mención de otro de los grandes investigadores del cerebro humano, como lo es el neurocientífico Howard Gardner, destacado estudioso norteamericano, catedrático de la Universidad de Harvard, y descubridor de las Inteligencias Múltiples, que como brillante aportación, entregó su descubrimiento a la humanidad en el año de 1983.

Los invocados investigadores del cerebro humano, entre los que también destaca el destacado siquiatra mexicano Aldo Suárez, descubrieron que la maldad es un serio problema cerebral, y se encuentra ubicada en la precapa de nuestra corteza cerebral correspondiente al lóbulo frontal, la cual, entre más delgada sea, menos nos ayuda controlar nuestras emociones e impulsos, y lo peor del caso, es que hay personas a quienes no les aparece nunca esa estructura del cerebro.

Lo anterior nos permite entender las causas por las cuales, hay marcadas diferencias individuales y muy distintos caracteres en las personas con las que nos relacionamos cotidianamente, y lo mismo sucede. en nuestro contexto familiar, en el cual, encontramos notorias diferencias en materia de control de las emociones personales de cada una de nuestras hijas e hijos, así como, en la ladre y el padre de familia, y en toda nuestra parentela.

Ese mismo fenómeno diferencial, lo encontramos también en el contexto escolar, donde los docentes, también exhiben diferencias en el control emocional, y a veces, los propios directivos resultan muy problemáticos, y hasta motivan serias controversias con el personal docente y administrativo que labora bajo sus órdenes, lo cual, es causal de serias protestas que, ocasionalmente causan la destitución de esas o esos directivos de las escuelas.

Ese mismo fenómeno, suele presentarse entre las y los docentes, quienes en repetidas ocasiones se ganan la repulsa de las y los padres de familia, quienes, en ocasiones han tomado las escuelas, en protesta por los malos oficios de las y los trabajadores de la educación que, tal vez sin saberlo, tienen las deficiencias cerebrales antes referidas.

Es cierto que la educación y la cultura humanas, ayudan a fortalecer nuestra personalidad mediante un amplio desarrollo de las capacidades que el neurocientífico norteamericano Howard Gardner, sabiamente llama Inteligencias Múltiples, pero no todos los docentes están capacitados y entendidos de ese maravilloso descubrimiento, y por ese motivo, hay quienes no son capaces de controlar sus emociones e impulsos a cabalidad, y poa razón hay quienes son incapaces de sortear los diferentes problemas conductuales propios o de sus alumnos.

Desde luego que el presente trabajo editorial, también es una importante aportación científica que estoy haciendo, para que mis amables lectoras y lectores, contribuyan a buscar sanas, y satisfactorias soluciones a la problemática conductual que se presenta en el seno del contexto familiar, del escolar, y del social.

Pero en el ámbito gubernamental, existe una gran deficiencia conceptual, porque clínicamente, prevalece la misma problemática, tanto en los gobernantes como en los gobernados, tal como se comprueba en las conductas delincuenciales que no se han sabido manejar de manera científica, y eso se debe en parte, a que quienes son integrantes de los tres poderes gubernamentales, el Federal, en los Estados y en los Municipios del país, también debieran sentirse obligados a documentarse sobre la problemática estructural del cerebro humano, para evitar entender equivocadamente a quienes son incapaces de controlar sus emociones y sus procedimientos, e efecto de evitar castigos injustificados.

En asunto aparte, y muy importante, a todos los mexicanos nos consta que las reflexiones del propio presidente López Obrador, son demasiado superficiales, porque evidencia la ignorancia de las deficiencias cerebrales que determinan las causas de los problemas conductuales de los seres humanos que carecen de la capacidad necesaria para el control de sus emociones y de sus violentas decisiones. Esa supina ignorancia, dicho sea de manera muy respetuosa, no le permite, y hasta le impide, al Presidente de la República, expresar y tomar decisiones acertadas y eso en nada beneficia a su elevada investidura presidencial, al contrario, le causa un detrimento mayúsculo, porque es un estadista cuya voz tiene trascendencia nacional e internacional, y por esa suprema razón, al señor presidente le urge que los especialistas en la anatomía y la fisiología cerebral, sean parte fundamental de sus asesores más cercanos.

La misma recomendación es válida para las y los integrantes del poder legislativo, y también para el poder judicial de la federación, porque se trata de seres humanos que son los destinatarios de todas las acciones gubernamentales propias de su competencia, y deben tomar muy en cuenta que es necesario, remontar al olvido, aquella maldita sentencia porfirista que rezaba: “mátalos en caliente”, cuando se trataba de desaparecer a las personas que intentaban defender el derecho natural de su propia subsistencia.

Para los gobiernos de los Estados y de los Municipios del país, esa misma recomendación es totalmente válida. (Continuará).
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