“Codex Cochinilla”, exploración plástica de Pablo Martínez-Zárate a través de un colorante ancestral

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Exposición Codex Cochinilla, exploración plástica de Pablo Martínez-Zárate a través de un colorante ancestral. Foto cortesía Pablo Martínez-Zárate.

Ciudad de México.- Por su poder cromático, la grana cochinilla fue un producto demandado desde época prehispánica y hasta mediados del siglo XIX, aplicándose preferentemente en el arte; sus “posibilidades infinitas” están siendo redescubiertas por jóvenes creadores como Pablo Martínez-Zárate (Ciudad de México, 1982), quien presenta su obra Codex Cochinilla en el Museo Ex Convento de Tepoztlán, en Morelos, espacio que evoca los saberes indígenas.

La exposición, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), permanecerá hasta finales de octubre; reúne materiales fotográficos e impresos, intervenidos con distintas diluciones y tonalidades de esta plaga que aparece en las pencas de nopal. Se trata de una exploración plástica realizada en los últimos dos años en múltiples soportes, la cual se divide en piezas de autor y materiales de archivo.

El artista plantea la articulación de este universo de materiales intervenidos, a manera de un códice, “buscando no sólo penetrar en los misterios de esta materia orgánica, sino desdoblar el territorio de la práctica fotográfica mediante la complicidad renovada entre este tinte y los soportes que dan vida a sus tonalidades”.

El también investigador y profesor del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana (UI), explica que la grana cochinilla ofrece varias tonalidades que van de los rojos a los violetas, pasando por naranjas y púrpuras; su aplicación sobre textiles y como base de pinturas fue muy extendida en las épocas prehispánica y colonial, respectivamente. No obstante, lo que llamó el interés del creador, fue su nula utilización en soportes fotográficos, dedicándose a observar la reacción de distintas diluciones en fotografías, películas y materiales de su fondo documental.

De esta manera, Codex Cochinilla da testimonio de una investigación abierta sobre la resignificación de la materialidad, como esencia del proceso de producción de imágenes e imaginarios; y forma parte de una exploración más amplia “en torno a las posibilidades del arte y la imaginación en la construcción (y habitación) de otros mundos”.

La muestra incluye ampliaciones en plata sobre gelatina e impresiones digitales de negativos, en su mayoría de 35 mm (aunque también hay algunas pruebas de 120 mm y una diapositiva de 35 mm). De material cinematográfico, se trabajó sobre positivo de 8 y de 16 mm. Las diluciones fueron a base de agua (tonos de rojos a violetas) y limón (tonos naranjas), aplicados con pinceles y pañuelos, e incluso con los dedos.

Las piezas de autor comprenden ampliaciones en plata sobre gelatina e impresiones digitales de negativos, así como películas en soportes de 16 y de 8 mm, filmados y revelados. Asimismo, los soportes de archivo incluyen fotografías y diapositivas, a las que se suman recortes de revistas y libros.

Sobre el proceso creativo-experimental, Martínez-Zárate abunda que “para estos paneles, realicé cruces fortuitos entre recortes de libros y fotografías propias intervenidas con grana. Cada tipo de papel responde distinto a las diluciones, por ejemplo, en los papeles más procesados, los tonos varían hasta convertirse en grisáceos. También se combinan fotografías que trabajé en el cuarto oscuro y negativos impresos digitalmente, en este caso, los papeles fotográficos responden bien a las diluciones”.

En lo que respecta a las proyecciones, precisa que la diapositiva y los fragmentos de películas son menos absorbentes, lo que dificulta la fijación de la tintura: “cuando estas películas se intervienen cuadro por cuadro, mediante la rasgadura de la emulsión, surgen concentraciones de grana en los bordes donde el color es más intenso. La naturaleza ‘plastosa’ de los restos del insecto, molido en las ampliaciones, da lugar a ‘microdinámicas’ donde la tinta responde a la luz y al movimiento, en el caso de las películas proyectadas”.

El cuerpo más numeroso de Codex Cochinilla lo conforman las fotografías sueltas, las cuales se agrupan por temática y soporte. Incluye imágenes tomadas por el autor en la última década, algunas de ellas impresas en minilab y otras reproducidas en el cuarto oscuro en los últimos meses, utilizando contrastes para generar diversas tonalidades al aplicar la grana.

Las temáticas de la serie “articulan una mirada periférica que ha marcado mis exploraciones en estos años, incluyendo fotografías que se tomaron durante la realización de otros proyectos, viajes e investigaciones. Son también un relato del año y medio que he dedicado a probar las diluciones sobre soportes varios”, refiere el coordinador del Laboratorio de Fotografía y la Maestría en Cine, en el Departamento de Comunicación de UI.

Cabe mencionar que el trabajo fílmico de Pablo Martínez-Zárate, se ha proyectado en más de diez países, además de publicar novela, poesía y ensayo; su libro más reciente es Los poderes de la imagen. Ensayo sobre cuerpo y muerte en la cultura audiovisual. Con Codex Cochinilla, el Museo Ex Convento de Tepoztlán se suma a los espacios donde ha expuesto individualmente, entre ellos, el Laboratorio Arte Alameda, el Centro Cultural de España en México, así como los museos Interactivo de Economía y Nacional de Arte.

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