Obispo de la Guarda, Portugal, apunta Jesús y ejemplo de María como camino para cambiar el Planeta

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Lisboa, Portugal, Europa.- Fátima – (Gaudium Press).- En la homilía de la Misa de este domingo, 08/09, que celebró la Natividad de Nuestra Señora, Mons. Manuel Felício, Obispo de la Guarda, Portugal, tomó el ejemplo de María para exhortar a los peregrinos a dar la vida por el anuncio de la Buena Nueva.

La primera palabra del obispo de la Guarda fue dirigida en particular a los millares de jóvenes que participaron, este fin de semana, en la Peregrinación Nacional de las Convivencias Fraternas.

Recordando la dinámica propia del primer encuentro de este movimiento eclesial juvenil, Mons. Manuel da Rocha Felício subrayó la esperanza en el cambio que el mundo deposita en los jóvenes.

“En vuestra memoria están ciertamente aquellos tres días de experiencia fuerte de encuentro vivo con la persona de Cristo, en clima de fiesta, de compartir fraterno, de oración y de silencio. También recordáis cómo ellos modificaron profundamente vuestra vida, haciendo del cuarto día aquella novedad de entrega generosa al servicio de los hermanos, que esperan de vosotros la novedad y la diferencia del Evangelio”, dijo el prelado, en un momento que culminó con una ovación de la asamblea.

Evangelio
En seguida, el obispo habló sobre el evangelio del día.

“Nosotros queremos decir sí, como María, a la invitación que el propio Jesús nos hace para seguirlo, muy de cerca, colocando su persona por encima de todo, incluyendo los bienes más sagrados, como es el caso de la familia.

Lo mismo se debe decir de los bienes materiales, de los que nuestra condición humana no se puede dispensar, sino que debemos saber siempre colocarlos en el debido lugar”, alertó.

Libro de la Sabiduría y Mundo Mejor
Recordando el pasaje del Libro de la Sabiduría que fue proclamado en el día, Mons. Manuel da Rocha Felício resaltó la importancia del uso de las capacidades humanas en pro del designio de Dios y de la construcción de “un mundo mejor”:

“Cuando sabemos conjugar nuestras capacidades con los dones que nos vienen de lo Alto y el don del Espíritu Santo somos más capaces de ver los designios de Dios y de comprender mejor el mundo que nos envuelve, para dar la debida atención a nuestras relaciones humanas”.

“Luz de la fe ,la fuerza del Espíritu Santo”
Asumiendo la influencia de la “luz de la fe, la fuerza del Espíritu Santo” en la historia del Mundo para que la “dignidad de la Persona y los derechos humanos se impusiesen a lo largo de los tiempos, el prelado terminó la homilía recordando el Año Misionero que se vive, exhortando a la asamblea de peregrinos a “darse en misión, llevando en serio el mandato de Jesús para llevar la Buena Nueva a todos”. (ARM)

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