En Túnez votan por el islamismo moderado de Enahda, ciudadanos dan la espalda a las elecciones

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Túnez, Túnez, África.- Ocho años después de la caída de la dictadura, con la profunda crisis económica y social aún por resolver, los tunecinos han dado la espalda a las urnas y, los pocos que el domingo acudieron a votar, lo hicieron por el islamismo moderado de Enahda y el nuevo populismo del magnate de la televisión Nabil Karoui, en prisión preventiva desde agosto por un presunto delito de evasión fiscal y lavado de capitales.

A falta de los resultados oficiales, que se conocerán mañana, las proyecciones de las elecciones legislativas del domingo colocan a Enahda en cabeza, con 40 escaños, seguido de Qalb Tounes (Corazón de Túnez), el partido que Karoui creó hace diez meses, y que ahora entraría en el Parlamento con 33 escaños. La tercera posición sería para Al Karama (Dignidad), un partido conservador, muy religioso y ultranacionalista, partidario de la charia, y que obtendría 17 escaños.

Como era de esperar, ha desaparecido la gran alianza laica de Nida Tunes, el partido que fue plataforma de la burguesía vinculada a la dictadura de Ben Ali. Parte de su electorado ha impulsado al partido ultranacionalista Neodestur.

El régimen de Ben Ali cayó en el 2011, en la primera de las revoluciones populares que fueron conocidas como las primaveras árabes. La falta de oportunidades, especialmente para los más jóvenes, unida a la corrupción y la fuerte desigualdad social fueron la espoleta de aquella revolución.

Enahda (islamista) gana las elecciones y puede aliarse con Al Karama (ultranacionalista)

Los graves problemas socioeconómicos aún no se han resuelto. Las reformas o no se han aplicado o no han tenido el efecto deseado. El paro sigue siendo de más del 30% entre los jóvenes menores de 24 años. Si tenemos en cuenta que la media de edad es de 31 años y que es prácticamente imposible que un joven se emancipe y forme una familia si no puede tener un empleo, estamos ante un problema mayúsculo.

Enahda, que ganó 1,5 millones de votos en las primeras elecciones del 2011, ha ido perdiendo apoyos desde entonces. Ganó las municipales del año pasado por los pelos y con apenas 530.000 votos. Esta vez ha vuelto a ganar, pero sólo con 400.000 votos. Su representación parlamentaria pasa de 68 a 40 diputados.

La fragmentación del voto obliga a Enahda a buscar aliados. El más natural es Al Karama. En la oposición se situará el populismo de Qalb Tounes.

La izquierda no ha sabido aprovechar el fuerte descontento social. Los partidos progresistas no han sido capaces de formar una alianza y serán irrelevantes en el nuevo Parlamento.

Enahda se beneficia de las luchas cainitas de la izquierda y pese a su pérdida de apoyos –le ha pasado factura la gran coalición que formó con Nida Tunes– sigue siendo la fuerza más relevante.

El hartazgo con la política y la falta de confianza en los líderes ha provocado una abstención récord. La participación se situó en el 41%, 25 puntos menos que en las legislativas del 2014.

El cansancio del electorado se debe, asimismo, a que las legislativas se han celebrado en medio de las dos vueltas de las elecciones presidenciales.

La segunda vuelta se celebra el próximo domingo y el favorito es un abogado independiente y sin ninguna experiencia política, que se ha hecho popular como tertuliano de televisión. Se llama Kaïse Said y es ultraconservador. Está a favor de que la charia sea el eje del ordenamiento jurídico. Es partidario de la pena de muerte y critica con dureza a los homosexuales. En la primera vuelta le sacó cuatro puntos al magnate Nabil Karoui y ahora, en la segunda, cuenta con el apoyo de Enahda y de otros candidatos que cayeron en la primera.

La comisión electoral ha pedido la liberación de Karoui para que pueda competir en igualdad de condiciones, pero el poder judicial no la ha atendido.

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