Una bola de burros…

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Por: Marco Antonio Vázquez Villanueva
La forma más sencilla de prevenir el coronavirus es quedándose en casa sin embargo la gente parece no entender, todavía hay cientos de familias en las calles, algunas intentando, por fortuna sin éxito, ingresar a las tiendas de autoservicio o lugares cerrados y otras más deambulando sin la menor precaución en sitios que ya pueden estar infectados.

Es cierto que el encierro enferma, causa estrés y la mayor parte de las veces que la violencia estalle entre familiares, los especialistas, ya con datos de llamadas de auxilio y atenciones de corporaciones policiacas a la mano sobre lo que se ha dado en los primeros días de esta cuarentena, estiman que el maltrato dentro de lo que debería ser un hogar se ha incrementado en un cien por ciento y que al final de dicho proceso de autoaislamiento podría resultar que en el 92 por ciento de las casas se registre este fenómeno.

¿Qué nos pasa?, la verdad es que no existe ningún secreto, la violencia que se manifiesta en las calles con balaceras, asesinatos, robos, secuestros, extorsiones y demás se ha trasladado a casa, en concreto, lo que le ocurre a la sociedad en materia de inseguridad solo ha sido producto de que papás e hijos, igual los matrimonios, no saben convivir, las partes prefieren la calle a tratar de entenderse y ser mejores.

Es increíble pero resulta toda una realidad que los papás no saben cómo pasar tiempo con sus hijos o sus cónyuges, que los hermanos ya son extraños entre sí y por eso, a la hora del encierro, les está resultando caótico al grado de que estallan los problemas a la menor provocación.

¿Usted puede sostener una conversación con su hijo?, ¿sabrá de qué puede platicar con él durante 40 días seguidos?, ¿y con su esposa?, la verdad es que el pilar de la sociedad está destruido y lejos de componerse con la convivencia diaria ahora amenaza con terminarse de pulverizar en la cuarentena, en esta fase de aislamiento social que nos obliga estar todos juntos en casa.

¿A qué vamos?, pues a la urgencia de que los gobiernos se pongan las pilas y comiencen pronto un proyecto de convivencia familiar que haga la vida en común más sencilla, llevadera, sobre todo, que sirva para fortalecer lazos de tal forma que la violencia que hay en las calles también disminuya al tener a los muchachos bajo un nuevo orden, nuevas reglas, con mayor sentido de pertenencia y respeto a la familia, a los hermanos, a los papás.

Lamentablemente, le insisto, la violencia que ha cedido un poco en las calles ahora se refleja al interior de cada hogar y eso se debe solucionar de inmediato, no se lo digo yo, lo dicen las estadísticas.

Vaya pues, de no tomarse medidas apremiantes que permitan a la familia salir fortalecida está se destruirá con un encierro obligado, un encierro que se vuelve más difícil con los problemas económicos que se atraviesan y se vuelven más graves porque los empresarios no paran en su voracidad y los productos de la canasta básica están muy caros.

Se supondría que las personas solo aman lo que ven, a los que están pendientes de ellos, la verdad es que en los excesos de libertades que han tenido los muchachos pues ahora mantenerlos en casa es un tormento que de vez en cuando estalla.

Una dolorosa realidad es que las familias ya no existen, el papá y la mamá han dejado de ser las personas más confiables para los hijos, ya no significan la protección, el consejo, y no se diga la relación entre hermanos, cada vez son más difíciles, cada vez más complicadas porque no se les enseñó a cuidarse unos con otros sino a que existía un favorito o una favorita con el cuál tenían que competir o del cuál sentir celos.

Si, tiene razón, hay familias que son un ejemplo de armonía, de buenas relaciones pero son las menos y por ello le insisto que si los gobiernos no hacen algo de manera rápida y eficiente para se puedan encausar y ordenar en casa cada uno de los intereses esto del coronavirus quizá no nos mate pero si nos va a destruir como sociedad y al final del mismo la violencia estallará con más fuerza en las calles.

Siendo realistas está cuarentena puede servir para observar los excesos de los hijos, problemas de drogas duras o blandas, tendencias a delinquir que se pueden curar o tratar en un encierro para regresar al redil a todos si se toman las cosas con inteligencia.

Hace falta orden, hace falta frenar la violencia en las familias y cuando todo eso se cure por fin podremos ser mejores, faltan 30 días para que terminar una fase de encierro voluntario que, lamentablemente, ahora solo puede pronosticarse que terminará muy mal, con todos peleados y familias destrozadas, digo, a menos que alguien se ponga las pilas pronto y se corrijan las fallas, es decir, no basta con atacar con la fuerza pública la violencia en casa sino procurar enseñar para que todo vuelva a ser como las familias de antes, en las cuales se entendían, platicaban y hasta se corregían errores estando todos juntos.

Por lo demás, ojalá y el estrés del encierro no nos convierta en una bola de burros que escapan a la calle porque en casa ya no saben qué hacer, ojalá lo sepamos encausar, quedarnos aislados y resolver nuestros conflictos basados en un nuevo orden que nos regrese en 30 días como una sociedad más fuerte, capaz de enfrentar cualquier problema y vencerlo sin dificultad alguna.

En otras cosas… En observancia a la Emergencia Sanitaria Nacional declarada por el Gobierno Federal ante el aumento de casos de COVID-19 en el país, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) extenderá hasta el 30 de abril la suspensión de actividades en todas sus dependencias académicas y administrativas.

El Rector José Andrés Suárez Fernández destacó que esta disposición se mantendrá hasta un nuevo aviso, por lo que pidió a la comunidad universitaria en general a estar atentos a las disposiciones, en cuanto a la evolución que vaya teniendo la contingencia nacional sanitaria por el COVID-19.

Informó que desde el pasado 25 de marzo, con base a las recomendaciones del Comité Estatal de Salud, todas las dependencias académicas y administrativas de la Universidad tienen suspendidas sus actividades, por lo que se amplía el periodo de receso laboral hasta el día 30 de abril.

Agregó que las medidas que se han estado implementando están alineadas a las recomendaciones de las autoridades de salud de los Gobiernos Federal y Estatal, para mantener el aislamiento social y realizar en lo posible la actividad laboral desde casa, previniendo los riesgos de contagios por el COVID-19.

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