La falta de “acompañamiento”

Por: Evaristo Benítez Castro
A medida que uno envejece se vuelve más cauto para interpretar las declaraciones ingeniosas de los políticos; hace meses en ocasión de cumplirse el primer año de la gestión del presidente AMLO, un periodista le preguntó al líder del senado (Ricardo Monreal) sobre su opinión de la calificación del primer mandatario en su calidad de gobernante. La intención fue valorar también la calidad de sus colaboradores.

Dentro de su extensa respuesta solamente nos llamó la atención una frase…”le falta acompañamiento al señor presidente”, dijo el senador.

Entonces (como ahora) se interpretó esa frase en el sentido de que gran parte de sus secretarios carecían de la dinámica del presidente y lo dejaban sólo en la toma de las decisiones; que poco se involucraban esos colaboradores en la mística presidencial de tal forma que en lugar de ayudar complicaban más la gestión saludable de AMLO.

Andando los meses se confirma dicha apreciación política del senador; fuesen asuntos de seguridad, de economía, de migración, de salud, de agricultura, de presupuesto, de bienestar social, de aviación, de cultura, o cualquier otro asunto de Estado, quien da la cara es el presidente AMLO y no el encargado del despacho correspondiente; de ahí la validez de la frase… “le falta acompañamiento al señor presidente”.

En todo caso la interpretación es en dos vertientes; o los colaboradores en comento no tienen la estatura suficiente para asumir personalmente sus responsabilidades orgánicas; o teniendo esa estatura no pueden asumir su responsabilidad de manera personal porque el presidente SE LOS IMPIDE.

O sea que el presidente es un pararrayos que con su manto protector asimila los golpes políticos que van dirigidos hacia sus colaboradores y los desvía directamente hacia su persona en una actitud dominante y controladora.

Difícil en verdad tener la respuesta correcta; lo que sí sabemos es que cuando menos dos de sus anteriores colaboradores que le renunciaron hace unos meses (el Director General del IMSS y el titular de la SHCP) entre otros, fueron prolijos en sus motivaciones de abandonar el barco y así lo expresaron tanto en su correspondiente renuncia que hicieron pública, como en sus colaboraciones periodísticas hasta la fecha publicadas en los principales diarios nacionales; por tanto se fueron debido a desavenencias con su anterior jefe.

Casos hay sin embargo que alimentan la tesis contraria; la larga permanencia en el aparato de gobierno federal de titulares que están de “floreros” (como dice el señor presidente), esto es Secretarios que dejan correr la rola para que sea el propio presidente quien les resuelva sus problemas: el titular de la SADER, de la SEGOB, de Seguridad Pública, etcétera.

Así pues volvemos al origen de los presentes comentarios… ¿le falta acompañamiento al señor presidente?.

Algunos observadores pensamos que en efecto no son muchos los colaboradores que están a su lado y que tengan amplia experiencia en el servicio público; sin embargo así los quiere el señor presidente pues en más de una ocasión nos dijo públicamente que…” prefiere colaboradores con un 10% de experiencia pero un 90% de honradez”.

Será la Santa Misa como dijo el señor Obispo, el caso es que damos por buena la afirmación del senador Monreal en cuanto a la falta de “acompañamiento”. Pero a fuerza de ser sinceros no podría ser de otra manera, en tanto que el presidente AMLO lo que está intentando es crear una nueva clase política totalmente afín a sus intereses de corto, mediano y largo plazos.

Si bien en su gabinete tiene rémoras del pasado (como mejor ejemplo Manuel Bartlett Díaz), éste hecho se considera como un mal necesario, en tanto que don Manuel como muchos otros de pasado oscuro, hicieron hasta lo imposible por llevar a la presidencia a nuestro actual gobernante.

Si analiza a los políticos de nuevo cuño que han alcanzado altas responsabilidades con el presidente AMLO, apreciamos que intentarán quedarse cuando menos unos cinco sexenios; veremos imitadores de Manlio Fabio Beltrones Rivera, Arsenio Farell Cubillas, Porfirio Muñoz Ledo, María de los Ángeles Moreno Uriegas, Beatriz Paredes Rangel y cientos de políticos que en el pasado brincaban sexenio tras sexenio en diversas responsabilidades públicas.

Así que “el acompañamiento” que procura el presidente AMLO es de largo plazo; suponemos que el objetivo es preparar cuadros propios de su total y absoluta confianza y fidelidad, por ahora sin mucha experiencia pero con la visión de largo alcance de que le deban a él su formación política.

Y lo que exponemos no es un secreto; ya los grupos de MORENA que perciben éste proyecto del presidente quieren su parte; no es circunstancial que el partido esté desarticulado en casi todo el país y los litigios en proceso no auguran un final pronto y feliz.

El acompañamiento está en crisis y los procesos electorales en puerta podrían o ser la solución a sus diferendos o profundizar aún más esos diferendos.

Los operadores políticos de gran experiencia que actualmente acompañan al presidente AMLO (no más de cinco) tendrán sus momentos estelares dentro de pocas semanas.

Será un reto confrontar planes y proyectos encausados a prolongar la permanencia del grupo en el poder; falta menos de un año para conocer los resultados del acompañamiento del señor presidente.

Si acaso existe la BOA tendrá que apurar su ritmo tropical, porque la lucha desde FUERA del poder federal los tiene en desventaja.

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