Para lengua larga, cola corta

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Por: Evaristo Benítez Castro
Ayer leímos un artículo de opinión elaborado por el licenciado Juan Carlos López Aceves que apareció en el periódico El Cinco y dividido en tres partes; su contenido, parcialmente cierto, es una autoalabanza como trataremos de explicarnos, con su venia amable lector.

En efecto en junio de 1995 Juan Carlos y otros seis ciudadanos varones (no existía la “equidad de género” tan de moda ahora) fueron nombrados por el Congreso Local como integrantes del primer IEETAM, ahora IETAM.

Si bien los siete tamaulipecos fundadores del primer órgano electoral “ciudadanizado” debían ser apartidistas, en realidad ayer como ahora son los partidos políticos (per se, o por medio de sus legisladores) los que proponen y ubican Consejeros Electorales en el país.

Pues bien en el caso nuestro de 1995, Juan Carlos López Aceves y René Castillo de la Cruz (éste último hoy prófugo de la justicia) fueron propuestas del PAN tamaulipeco que hacían fórmula en el Consejo Estatal con Roberto Salinas Salinas.

Así fue; Roberto con la representación del PAN tamaulipeco y Jun Carlos y René como Consejeros Electorales “ciudadanos”, de manera sincronizada tenían a raya al presidente del mismo Francisco Javier de los Santos Fraga.

Incluso recuerdo presiones infantiles contra FJSF de parte de los entonces jóvenes Juan Carlos y René; resulta que en las primeras sesiones internas del Consejo Estatal Electoral asistían y participaban en las decisiones preliminares, los entonces tres vocales del mismo: César Pérez Peña, José Luis Palacios Correa y el de la letra.

Un buen día por sus pistolas, los jóvenes Juan Carlos y René presionaron al presidente FJSF para que los vocales dejaran de asistir a las sesiones internas del CEE; pese a que no esgrimieron argumentos válidos, don Javier, hombre maduro, para llevarse la fiesta en paz cedió a las exigencias; seguramente luego se arrepintió porque enseguida subieron de tono sus demandas políticas.

Para ubicar al lector tratemos de explicarnos; los órganos electorales constitucionales en nuestro país se integran por representantes de los partidos políticos vigentes (que no tienen derecho al voto interno sino sólo con voz), los Consejeros Electorales y los ejecutivos que se aplican en el trabajo de campo y de gabinete.

Queda pues claro que los Consejeros Electorales “ciudadanos” son la parte deliberativa con derecho a firma de la documentación legal y el resto es la parte operativa del Instituto Electoral que se trate, fuese federal o estatal.

Así las cosas el presidente en turno del Consejo Electoral que corresponda, tiene que “torear” a los deliberativos (sus compañeros Consejeros) y a los operativos o sea a los responsables del TRABAJO DIARIO DEL ÓRGANO ELECTORAL.

Como si eso fuera poco, también tiene que “torear” durante las sesiones del respectivo Consejo, a los representantes de los partidos políticos acreditados y registrados en el estado, que casi siempre es el Presidente de su CDE en turno. El Consejo General del INE tiene una complicación más porque en su seno también tienen asiento representantes del senado y de la cámara de diputados federal.

Con este breve antecedente volvemos al inicio de los presentes comentarios; recordamos que los entonces demócratas Juan Carlos y René, en todos los asuntos tratados hicieron fórmula política con el entonces líder del PAN y representante de ese partido ante el Consejo Estatal Electoral de Tamaulipas en aquellos años aciagos de 1995-1996, Ingeniero Roberto Salinas Salinas.

Es cierto que en la jornada electoral local de 1995 ocurrieron eventos favorables para la democracia, que hasta hoy no se han podido repetir en Tamaulipas; el principal de esos eventos es que después de 25 años no se ha podido superar un índice de votación ciudadana del 63% en una jornada electoral LOCAL; como referencia en la jornada electoral tamaulipeca del año 2019 votó el 31% de la lista nominal correspondiente.

En aquélla época comenzó también el descaro político de la figura del Consejero Electoral, porque los dos Consejeros Electorales Estatales “apartidistas” en comento, se transformaron en activistas políticos, pero ya no por el PAN que los sacó del ostracismo, sino con gobiernos priístas.

Juan Carlos y René pronto tuvieron cobijo con Eugenio Javier Hernández Flores primero y luego con Egidio Torre Cantú; negocios particulares, política partidista y órganos autónomos fueron sus respectivos destinos.

Complicado en extremo, para un observador de los asuntos públicos que tiene un espacio de opinión en un medio de comunicación, tratar un tema donde se ha sido parte activa y comprometida políticamente, y ahora sólo se quiere ser juez DESINTERESADO.

Sin embargo me parece válido el mensaje de Juan Carlos con motivo de los 25 años del IETAM; los actuales Consejeros Electorales “Ciudadanos”, no tienen ni idea del tortuoso tramo que ha recorrido el órgano electoral local parta llegar a la bonanza que ahora gozan.

Tampoco sabrán lo que es tener la TOTAL responsabilidad de la organización de los comicios locales; desde mayo de 2014 modificaciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, dieron el poder al Consejo General del INE para ejercer el 80% de las actividades que antes de esas modificaciones eran prerrogativa exclusiva de los Institutos Electorales Estatales.

Pese a lo anterior, los siete actuales integrantes del IETAM hacen gala de una soberbia sin razón; los festejos del 25 aniversario del órgano electoral local no fueron motivo válido para convocar (así fuese virtualmente) a los ciudadanos y ciudadanas que los precedieron en sus respectivos cargos.

Sin memoria, sin consenso político, pero eso sí con mucho irresponsable triunfalismo, el actual IETAM navega en mares con destino incierto.

En cuanto a Juan Carlos y René, pues desde aquí les mandamos un afectuoso saludo y parece que no es igual atrás que en ancas; René rogando pasar desapercibido y Juan Carlos descansando después de casi 20 años viviendo de los “órganos autónomos”.

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