Cada cabeza es una “barbacoa”

0

Por: Evaristo Benítez Castro
El movimiento político-administrativo federal en que ayer fue protagonista Héctor Martín Garza González, ha provocada extremas reacciones en Tamaulipas, mismas que me recuerdan aquélla expresión campirana de que “cada cabeza es una barbacoa”; para señalar que todo ciudadano(a) tiene el derecho de opinar como Dios le dé a entender, por más descabellados que sean sus razonamientos.

En dicho orden de ideas vale decir que el reynosense Héctor Martín pasó de la Jefatura de la Unidad Administrativa y Finanzas de la SEP, al mismo cargo en la SEGOB; recordemos que dicho cargo federal lleva un nuevo nombre, respecto de lo que en el pasado se llamaba Oficialía Mayor.

Columnas acreditadas en medios de comunicación serios o comentaristas sueltos en las redes sociales, abordaron el tema marcando tres bandos con precisión: quienes con el citado cambio administrativo federal hacen a Héctor Martín fuera de la carrera del 2022 en Tamaulipas, quienes lo hacen más fuerte para lo mismo y finalmente quienes argumentan que ni ahora ni antes tenía Héctor Martín posibilidades de ser candidato de MORENA a la gubernatura de Tamaulipas.

En cuanto a que nuestro personaje es más FUERTE en la carrera sucesoria para Tamaulipas, sus defensores propalan situaciones del pasado en que varios Oficiales Mayores de la SEGOB, pudieron luego arribar a candidaturas para gobernador de alguna entidad federativa y desde luego ganar la correspondiente elección constitucional.

Agregan que en la SEGOB si bien presupuestalmente es inferior a la SEP, ahora Héctor Martín podría hacer más política institucional, participando en los diferentes sectores de la política interior mexicana, cuando en el pasado estaba encasillado exclusivamente en asuntos del sector educativo; entre otras expresiones de aliento más para Héctor Martín.

Respecto de que ahora está FUERA de la carrera sucesoria tamaulipeca del 2022, sus críticos dicen que en la SEP tenía bajo su tutela el mayor presupuesto público de entre las dependencias de la federación, además de miles de activistas docentes y administrativos que hubieran podido apoyarlo en su hipotética aventura electoral, entre otras opiniones que confluyen para asegurar que Héctor Martín se aleja de sus posibilidades para el 2022 en Tamaulipas.

Hay otros segmentos de la clase política local que reaccionaron con mayor negatividad; para ellos ni ahora ni antes tenía posibilidades REALES Héctor Martín de abanderar a MORENA en el 2022, si bien no abundan en alguna explicación coherente que sustente sus dichos.

Por nuestra parte trataremos de ser cautelosos; primero debemos de recordar que la política mexicana tiene rasgos caciquiles e impredecibles pues para obtener candidaturas a gobernador, para cualquiera de las 32 entidades federativas, sólo cuenta un voto: el del ciudadano presidente del partido en el gobierno, que incluso muchas veces está en condiciones de imponer candidatos en partidos distintos al suyo.

Al respecto no podemos olvidar que en la sucesión tamaulipeca después de EMM, el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, viendo que se le querían adelantar algunos de sus colaboradores apoyando al “Meme” Garza González, optó don Miguel por esconder a su preferido, Américo Villarreal Guerra, mandándolo como Delegado General del PRI al estado de Colima.

Colima sin elección en puerta, un estado relativamente pequeño y entonces tranquilo y con poca importancia económica y política en el concierto nacional, fue un escondite perfecto para blindar políticamente a AVG.

Tigres (as) tan escopeteados como Jaime Rodríguez Inurrigarro, Mercedes del Carmen Guillén Vicente, Abraham Rubio Canales entre decenas más, dieron por muerto a AVG y le echaron el resto al ciertamente precandidato “Meme” Garza González: se fueron con la finta y la perdieron.

¡ALTO!. No estamos afirmando que necesariamente así ocurrirá ahora y que Héctor Martín vaya a ser finalmente el seleccionado; no, lo que queremos exponer con claridad es que la futura candidatura no está escriturada para alguien en específico, a éstas alturas de la sucesión tamaulipeca.

Por derivación debemos de entender que el futuro candidato de MORENA, al menos en teoría, podrá venir de cualquier parte: del servicio público, de un cargo de elección popular e incluso de la calle (es decir de la banca), siempre que así lo decida quien decide estas cosas ingratas de la vida.

En síntesis Héctor Martín en su nueva posición burocrática de la SEGOB, ni se aleja ni se acerca a una futura candidatura; simplemente tiene una nueva oportunidad de construir puentes políticos para obtenerla.

¿Podrá construir esos puentes?.

La oportunidad ahí está; tendremos que esperar que transcurran algunos meses para determinar si pudo o no construir esos puentes, si logró hacer más amigos o más adversarios al interior de MORENA.

No podemos negar que tendrá que cambiar algunas posturas políticas Héctor Martín, tendientes a una reconciliación entre las tribus de MORENA en Tamaulipas; justamente esas tribus son las que mayor ruido le meten a la posibilidad de obtener la candidatura para el 2022.

Porque finalmente obtener la candidatura por MORENA para el 2022, no significa NECESARIAMENTE que ganaría la elección constitucional correspondiente; así pues el reto para MORENA, en Tamaulipas, será avanzar electoralmente en el proceso local del 2021 ganando la mayoría de los 43 ayuntamientos y de las 36 diputaciones locales.

Y esa posibilidad se aprecia muy lejana para MORENA; el partido en el gobierno local (el PAN) está construyendo un trabuco en todo el estado que, en una evaluación preliminar hasta hoy, la endeble estructura política de MORENA Tamaulipas no vemos como podrá desactivarla.

Sin duda cada cabeza es una “barbacoa”; salvo su mejor opinión, amable lector.

Compárte esta noticia:

Déjanos tu comentario