El PRI de ayer vs el PRI de hoy

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Por: Evaristo Benítez Castro
Asumiendo los riesgos que implica hablar bien de un partido político por hoy en desgracia, trataremos de hacer remembranza de algunas situaciones de las que fuimos testigos; o bien de manera directa o bien sólo por la observación.

Resulta que el PRI, partido del que hoy todos abominan, fue un instituto político que sabía agradecer a quien debería agradecer; apartando los controles sexenales que desde la presidencia de la república inducían decisiones que favorecían sólo a su cúpula, en los sexenios priístas creció una clase política que incluso ahora alimenta a TODOS los partidos políticos que dominan el escenario nacional.

Efectivamente desde el presidente AMLO, pasando por sus principales colaboradores, hasta los líderes nacionales de los partidos de oposición, al principio de sus tiempos fueron destacados priístas que luego defeccionaron del tricolor; algunos desertores por motivos ideológicos válidos, pero la mayoría se fueron del tricolor cuando ya no pudieron sacarle jugo.

Existía un trabajo de partido en el PRI, que motivaba una constante superación política entre sus miembros para lograr asumir mayores responsabilidades; esto es se hacía carrera partidista para obtener candidaturas a cargos de elección popular, para asumir buenas posiciones burocráticas y en fin para ascender en el mosaico social mexicano; casi ochenta años les duró el banquete.

Pero desde el sexenio de MMH (1982-1988), en el país se empoderó una clase política que nada le debía al PRI, en tanto que se trastocaron los escalones para el ascenso en la política; la avaricia, la homosexualidad, los antivalores, la traición, la intriga, la falsa academia, el falso nacionalismo, entre otras excretas humanas, motivaron las promociones en el servicio público y en la política en general; hombres y mujeres por igual escribieron nuevas y nada agradables reglas del juego político en el país.

Felices los (las) profesionistas mexicanos posgraduados en otros países, porque les fue más sencillo adaptarse a la nueva etapa de simulación, a la negación de un desarrollo nacional propio sin depender 100% del extranjero y en suma al entreguismo sin barreras ni escrúpulos.

Los actores de esa época que ahora sobreviven, son dueños de bancos, de compañías aéreas, de ferrocarriles o de medios de comunicación; también son líderes de empresarios, de comerciantes o de organismo internacionales. Lo contradictorio es que TODO lo que poseen se lo deben al PRI y no obstante ello abominan hoy del PRI.

¿Qué podría hacer el PRI de hoy para salir del sótano político-electoral en que se encuentra?.

Demos una hojeada a nuestro terruño; de los ex gobernadores de Tamaulipas vivos (MCL y ETC).. ¿quién estaría dispuesto a contribuir (económica y políticamente) con el PRI?. Se entiende que a cambio de nada, en tanto que ya se sirvieron del PRI con generosidad republicana.

De los tamaulipecos ex senadores, ex diputados, ex alcaldes, ex secretarios de Estado, ex ministros y ex magistrados que lograron sus posiciones pretéritas gracias al PRI… ¿cuántos y quiénes estarían dispuestos a sumarse para levantar al instituto partidista que todo les dio?.

No sabemos si el actual presidente del CDE del PRI, Edgardo Melhem Salinas ha tenido la inteligencia de convocarlos; si acaso lo ha hecho no se nota.

La abulia que en Tamaulipas nos están demostrando los anteriores personajes hacia el PRI, nos indica que sus antes notables líderes SÍ participan políticamente con otras fuerzas partidistas; porque quietos no lo están.

La conducta, en Tamaulipas, de los actuales legisladores locales y federales de extracción tricolor, además de sus cinco alcaldes…¿ se enfoca a levantar a su partido de los escombros en que se encuentra?.

Parece ser que NO; a juzgar por la actuación de la magra bancada tricolor en el congreso local, de su “solidaridad” con la bancada panista, en realidad poco debe esperar el PRI de ellos.

Entonces…¿de dónde vendrá la transfusión del plasma necesario para volver al PRI combativo y ganador de elecciones?.

Complicadísima sin duda, la obtención de una adecuada y positiva respuesta.

Contradictoria situación de un PRI quejumbroso en Tamaulipas, si consideramos que hasta antes de octubre de 2016, miles de priístas se cobijaron y crecieron económicamente bajo su manto protector.

Hoy en julio de 2020…¿dónde se encuentran, cómo hacerlos salir de sus madrigueras?.

Los editores, los comerciantes, los líderes de opinión, los empresarios en general que hicieron su actual abultado patrimonio gracias a gobiernos del PRI en Tamaulipas…¿entrarán al rescate del PRI?.

Por más positivo que se quiera ver el panorama del tricolor en Tamaulipas, la contundente realidad NO arroja buenas cuentas; la nueva dirigencia estatal y las 43 municipales…¿estarán conscientes del reto por adelante…y por detrás?.

¡Qué hablen los sobrevivientes de los colapsos del 2016 y del 2018!.

Nosotros simples observadores de ocasión, carecemos del conocimiento mínimo para opinar, para hacer propuestas, en fin para demostrar capacidad de razonamiento.

En algunos medio informativos del estado se ha difundido la idea de que el PRI en Tamaulipas podría hacer alianza para las elecciones de 2021 (formal o de facto) con el PAN; que en algunos municipios y distritos locales ya se trabaja en ese proyecto de coalición, para hacerle frente a la aplanadora de MORENA; nos referimos al punch de MORENA en el año 2018 no a MORENA de 2019 que obtuvo la mitad de los votos del 2018.

Mientras la realidad nos muestra su cara, por lo pronto el PRI de hoy no es ni la sombra del PRI de antaño; claro como siempre salvo su mejor opinión, amable lector.

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