Encentran un yacimiento de 1930 que servía para almacenar grano, en un Hospital de España

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Madrid, España, Europa.- Los defensores de la importancia histórica y patrimonial de L’Hospitalet de Llobregat están de enhorabuena. Cargados de razones, los activistas vecinales se felicitan por que un nuevo hallazgo arqueológico, concretamente en el centenario silo de La Torrassa, vuelva a demostrar que el barrio, sede del Castillo de Bellvís, tiene conciencia del significado del patrimonio histórico. En el entorno de la cornisa de La Torrassa, técnicos de Adif buscan desde hace unos días elementos históricos en un yacimiento que data de 1930 y que servía para almacenar grano.

El del silo no es el primer descubrimiento arqueológico del año en el norte de L’Hospitalet. En La Torrassa, un barrio de alta densidad poblacional y de en torno a un siglo de antigüedad, técnicos municipales hallaron hace unos meses restos arqueológicos de origen romano durante las obras de repicado de un muro exterior del castillo. El hallazgo es un fragmento de opus signinum, un tipo de mortero hidráulico cuyo uso solo se ha documentado en la época de los romanos y que consta de base de calcio, yeso, cerámica y agua de mar. El descubrimiento implicará la ampliación de la actual zona de protección arqueológica del Castillo de Bellvís, donde se está efectuando una intervención arquitectónica para eliminar y derribar las estructuras añadidas a la edificación medieval.

Antes del hallazgo de un fragmento de opus signinum, un colectivo de vecinos de La Torrassa había iniciado una campaña para rescatar del olvido el Castillo de Bellvís e impulsar su proceso de restauración. El activismo vecinal recuerda la importancia del edificio y exige que se mantenga en buenas condiciones de limpieza. El aumento de la actual zona de protección arqueológica del castillo es una vieja demanda vecinal. Los planes municipales de recuperación del edificio continuarán con el derrumbamiento del muro exterior para colocar una valla más permeable. “En barrios de un siglo de antigüedad, habitados por personas llegadas de fuera, los nuevos vecinos no pueden tomar raíces si no hay patrimonio histórico. El patrimonio ayuda a integrar, a concienciar y a explicar por qué hemos llegado donde hemos llegado”, afirman desde la plataforma Defensem el Castell de Bellvís. “Si no hay pasado, no hay futuro. Y en los suburbios cuesta más integrarse”, concluyen.

En La Torrassa, con 56.000 habitantes por kilómetro cuadrado, un mítico transformador, denominado realmente subestación eléctrica de Sants, conecta a sus habitantes con su pasado. De 107 años, el transformador supera en antigüedad al silo en el que trabajadores de Adif han empezado esta semana unos trabajos de prospección. “Están limpiando el silo y buscan posibles estructuras detectadas en la zona”, señalan desde el Ayuntamiento de L’Hospitalet sin dar mayores explicaciones. El silo, descubierto en los años 30 del siglo pasado, servía para guardar grano. Durante la posguerra, el agujero del silo se convirtió en una barraca donde vivían familias sin hogar.

Situado junto a las vías del tren y al puente Jordà, el silo fue descubierto por operarios de Adif cuando realizaban trabajos de limpieza de vegetación y regularización de los taludes. En esas circunstancias, hallaron material que podría formar parte del yacimiento, según fuentes municipales.

El silo de La Torrassa forma parte del inventario de patrimonio de la Generalitat. La primera intervención es del año 1934, cuando hallaron materiales de época ibérica y romana que están expuestas desde 1980 en el Museo de L’Hospitalet tras haber pasado décadas olvidados en el Museo de Historia de Barcelona. En concreto, se recuperaron un fragmento de cerámica griega y diversas porciones de cerámica romana importada de Italia o de las Galias.

Los actuales trabajos arqueológicos en el silo cuentan con la autorización de la Generalitat y se desarrollan bajo la supervisión de la sección de Patrimonio del Área de Educación, Innovación y Cultura del Ayuntamiento de L’Hospitalet. Y, cómo no, serán observados, y fiscalizados si es necesario, por el activo colectivo de vecinos que defiende el patrimonio histórico del barrio de La Torrassa.

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