Por: Alberto Guerra Salazar
CIUDAD VICTORIA, (ASI).— En una reciente reflexión colectiva, nos preguntamos qué será necesario que ofrezca un político, para conseguir la simpatía, el apoyo, la confianza, el voto de un elector.

La democracia a la mexicana ha producido, cuando menos en Tamaulipas, un círculo vicioso. Los candidatos fingen preocuparse por resolver los problemas sociales, y los ciudadanos los llevan al poder, en un ejercicio gatopardista, de cambiarlo todo, para seguir igual.

Pero a últimas fechas han surgido extraños fenómenos que desconciertan y tenemos a la mano el ejemplo de Oscar Almaraz Smer, no extraño porque haya cambiado de partido pues es una práctica ordinaria, sino por el discurso que lo acompaña.

En efecto, el ex tesorero estatal y ex presidente municipal victorense que hizo carrera y fortuna dentro del PRI, ahora es candidato del PAN a diputado federal y está ofreciendo que usará la más alta tribuna de la patria, para gestionar progreso y desarrollo.

Sus ex amigos le reprochan que no era necesario cambiarse de partido, para cumplir ese propósito y creen que es una mentira para justificar su falta de convicciones partidistas e ideológicas y su desmedida ambición por satisfacer apetitos personales.

También están convencidos, que Oscar Almaraz llevará en el pecado la penitencia pues los electores no querrán votar por alguien que traicionó su cuna política y que mordió la mano que le dio de comer.

Además, tendrá dos competidores de muy alto nivel, que no le darán la oportunidad de ganar la diputación federal y su destino es ocupar el tercer lugar en votación.

Almaraz estará dando a nivel local, el espectáculo que ofrecen ahora a nivel nacional Felipe Calderón Hinojosa y Margarita Zavala, de andar tocando la puerta que ellos mismos se cerraron.

En efecto, Margarita quiere que el PAN la readmita y que ademán, la postule para una diputación federal de la Ciudad de México, arrepentida de haberse salido y para fundar con su marido, un partido político que nunca alcanzó ese rango.

“México Libre” se quedó solo en condición de organización política pues el INE le negó el registro como partido, porque nunca pudieron, Margarita y Calderón, explicar a satisfacción, el origen del dinero empleado en ese proyecto.

Oscar Almaraz y el PAN están dando en Tamaulipas un espectáculo singular. El PAN lo llamaba ratero en el pasado pero ahora lo arropa y lo hace su candidato.

En otros temas, la policía del Gobernador Cabeza de Vaca hizo otra de las suyas pero ahora con una dosis de locura macabra, pues los uniformados además de asesinar a 19 personas a balazos, prendieron fuego a los cadáveres.

La nueva masacre ocurrió en un ejido de Camargo y la mayoría de las víctimas es de origen extranjero, presumiblemente de Guatemala, lo que ha provocado que el gobierno de ese país, emplace al de México, a esclarecer cuanto antes el asunto.

Doce policías del grupo GOPES, creado por Cabeza de Vaca por ser presuntamente de élite, es decir, especializado, altamente profesional, ya están detenidos por órdenes expresas del Gobernador, según lo anunció él mismo en un video-mensaje.

Una versión habla de que los uniformados andaban drogados y otra asegura que la lluvia de balas cayó del cielo, es decir, que dispararon desde un helicóptero de la policía estatal.

Esta nueva matanza puede provocar un conflicto internacional y por eso se adelantó Cabeza de Vaca a precipitar la aprehensión de los presuntos culpables, para impedir que el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, atraiga el caso.

En los cuatro años de gestión panista, Tamaulipas se ha estremecido por la consumación de tragedias masivas de este tipo, perpetradas por la policía estatal.

En Nuevo Laredo, agentes uniformados, también de élite, ejecutaron en septiembre de 2019 a ocho personas e hicieron un montaje para dar la apariencia de que habían repelido una agresión a balazos, pero una testigo les echó abajo el teatrito.

En Río Bravo, otro grupo de poli-negros disparó en febrero de 2020 más de doscientas veces sobre la camioneta de un joven y le quitaron espantosamente la vida.

En Ciudad Victoria, otro policía asesinó en enero de este año a un compañero suyo, afuera de una tienda de conveniencia, y también hirió de muerte a un transeúnte. Andaba drogado y en sus alucinaciones accionó el arma contra quienes estaban cerca de él.

Entonces como ahora, Cabeza y su fiscal general de justicia, Irving Barrios Mojica, juran por separado, que no habrá impunidad y que los responsables recibirán los castigos que se merecen.

El problema es que los policías no son el problema. Los altos jefes de la Secretaría de Seguridad Pública, que llegan allí por recomendaciones o por la fuerza de los billetes de banco, tienen una deficiente capacitación, algunos, con antecedentes penales, cobran salarios de hambre y carecen en su mayoría, de vocación de servicio.

Se necesita en la dependencia una limpia general, pero de arriba hacia abajo, una refundación completa, un relanzamiento integral, porque así como está, no son suficientes los parches, los curitas, los remedios parciales.

A grandes males, grandes remedios. Lástima que Cabeza esté más interesado en resolver sus calenturas políticas, que en darle a los tamaulipecos seguridad suficiente y completa.

También queda exhibida la mayoría del PAN que tiene el manejo y control de la Cámara de Diputados, pues guarda cobarde silencio frente a este genocidio, en lugar de intentar aunque sea una débil defensa de derechos humanos, nomás para guardar las apariencias, taparle el ojo al macho.

En Río Bravo, el ingeniero Juan Antonio Barajas Zapata se inscribió en MORENA como aspirante a candidato a presidente municipal. Tiene muchas simpatías el joven profesionista.

Un señor al que le dicen La Calabaza o El Calabazo, diputado federal, le atribuyen la intención de buscar la jefatura edilicia riobravense, pero no da color y además, no hizo buena gestión legislativa.

Por su parte, Rigoberto Ramos Ordóñez está perfilado para la presidencia municipal de Reynosa, sin problemas para ganar, pues el Chuma, de MORENA, está opacado y apagado, en tanto que Benito Sáenz Barella no acaba de digerir el anuncio de que es el abanderado tricolor.

Al cierre de la columna supimos de la noticia de que le descubrieron a Emilio Lozoya Austin un nuevo soborno por 5 millones de dólares, pero no se menciona si también le dieron mochada a Cabeza de Vaca.

También leímos una nota chusca que produce humorismo involuntario, pues se trata de que Cabeza y su prima Pilar Gómez Leal supervisaron bacheos en las calles victorenses.

Por el rumbo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de Tamaulipas, los magistrados tendrán sesión pública no presencial hoy a las 12:00 horas, para despachar once asuntos ya resueltos.

Se trata de siete expedientes abiertos contra el Partido Movimiento Ciudadano, por otras tantas quejas presentadas. Tres expedientes son relativos al IETAM y uno contra el propio tribunal electoral.

Ayer se celebró el Día Internacional del Abogado y fue en esa fecha cuando ocurrió el deceso de Arnoldo González, un prestigiado profesionista de Reynosa, director jurídico de la Secretaría estatal de Educación, cuando estuvo a cargo de Diódoro Guerra.

También es noticia de última hora, para esta columna, la aprehensión en Acapulco, del Gober Precioso, Mario Marín, de Puebla.

Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com

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