Por: Marco Antonio Vázquez Villanueva
La nariz roja, las mejillas resecas, los labios temblando, el frio calando hasta los huesos, y sin embargo andan en las calles, desde muy temprano intentan vender algo, limpiar una casa, un terreno, trabajar en lo que sea porque de ellos y ellas dependen niños, niñas, personas de la tercera edad que comienzan su día con el martirio de no saber si las paredes de casas, a veces de tierra o palos, otras sin enjarre, serán suficientes para cubrirles aunque sea poquito.

Son hombres y mujeres que han sido golpeados por la pandemia de coronavirus que los dejó sin trabajo, sin poder salir a la calle en los buenos tiempos para juntar dinero y ahora lo sufren, a ellos no les alcanza el dinero para irse en microbús unas 10 o 20 cuadras que les queda de retirada su chamba o los lugares donde siguen caminando, por lo tanto, también tendrán que sufrir el trayecto.

¿Cómo podrán vivir en esas condiciones?, lo más probable es que enfermen, que la experiencia les resulte un curso obligado de supervivencia en condiciones de frío extremo, el resto del día estarán pensando en sus padres, sus hermanos, sus hijos, familiares cercanos, abuelos, y quizá hasta en los vecinos que tal vez estén peor.

Y no, no crea que la solidaridad llegará de todos los Diputados o Senadores que ganan más de los 200 mil pesos por mes, tampoco de todos los legisladores locales o funcionarios de alto nivel en los gobiernos federal, estatal, o municipal, no, menos de los todos los políticos, ni siquiera porque están en campaña, en las condiciones que viven es más fácil que los apoyen otros que como ellos la pasan mal pero tienen dos chamarras, dos cobijas, de los que están en mejor nivel económico, los que dejaron aún sin dañarse alguna vestimenta que ahora les entregan.

El frío cala hasta los huesos, es cuando hay que agradecer felices ocurrencias de algunos con mayor capacidad económica, de quienes, de buen corazón, o aunque sea por votos, dan ejemplos de que se puede enseñar a los muchachos y niños a ser más solidarios con los pobres, concientizar a los que tienen más posibilidades.

Ahora, en una ciudad como la nuestra que se dice amable y es de oportunidades ocurren este tipo de problemas, imagine que pasa con los niños de la región conocida como el cuarto distrito compuesta por Jaumave, Palmillas, Bustamante, Miquihuana y Tula, o de los que viven allá por San Carlos, San Nicolás, Mainero, o Villagrán, ahí la importancia de buscar implementar medidas de apoyo emergentes, que sean acompañadas por acciones de los gobiernos y de políticos que entienden esto de apoyar a los más necesitados, porque también los hay.

Hace algunos años, cuando no existía riesgo por el coronavirus, las instituciones como la Universidad Autónoma de Tamaulipas, UAT, la Universidad La Salle y muchas organizaciones privadas, recolectaban cobijas y chamarras para repartir en las colonias de la periferia de esta ciudad y, créalo, esos actos ayudaban mucho porque es casi seguro que al conocer la pobreza los jóvenes pudientes cambian su forma de ser para el futuro, es más, con el tiempo tal vez presionen (con la fuerza que suele tener la clase media y media alta o la instruida) lo suficiente para que los gobiernos sean más humanos, tengan políticas más adecuadas para el combate a la pobreza, o de plano, para cambiarlos, hoy las condiciones de emergencia sanitaria amarraron las manos de todos ellos y es cuando tenemos que despertar, ver al vecino o lugares más desprotegidos y no dejarlos solos.

Si se puede, más en un Estado como el nuestro que se caracteriza por tener gente buena, trabajadora, solidaria con los más necesitados, insisto, lo hemos visto cada diciembre con los muchachos de preparatorias y universidades que hacen trabajos de recolección para llevar juguetes a quienes no tendrían, de otra manera, como cubrirse en esta temporada que pasamos.

Es cuando la pobreza duele, cuando se hace necesario reconocer el trabajo de los gobiernos, de políticos que valen la pena, sobre todo, de los jóvenes y organismos no gubernamentales que quieren a su Estado y que saben que la pobreza significa problemas y no votos.

Ojalá ahora nos acordemos de esas acciones y, ojalá, ahora mismo se estén empujando en el Estado acciones para cubrir del frío a los más necesitados, igual es verdad que los gobiernos deben hacer su parte, pero más verdad es que todos podemos ayudar en algo, hay que hacerle ver la realidad a todos, que duela la pobreza que sufren muchos, y que duela por igual para así tratar de protegernos todos, más con el frío en tiempos de coronavirus, cuando una gripa puede ser peligrosa ya que no es fácil ir con los doctores y menos a los hospitales a curarse este tipo de enfermedades…

Coloque en el buscador de Facebook @CENADeNegros1 y le agradeceré que me regale un Me Gusta, además nos puede seguir en la cuenta de twitter @gatovaliente y, como siempre, le dejo el correo electrónico a sus órdenes para lo que guste y mande… marcovazquez20001@hotmail.com

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *