Por: Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Dicen que la democracia implica lágrimas, de aquellos que ganan y los que pierden, emociones del triunfo y la derrota.

Seguro que de eso no quedaron exentos los resultados de la elección del domingo, increíbles e inesperados algunos. Quedaron truncadas varias carreras políticas.

Nadie pensaba y menos él, por ejemplo, que Arturo Soto Alemán, el “chico de la Azteca” (colonia en Victoria), siempre echado pa´delante, fajador en todo, mordería el polvo en los propios barrios del panteón de La Cruz. Son sus “revolcaderos” como se dice a nivel de cancha.

Con diferencia de cinco mil sufragios, lo derrotó un desconocido profesor secundarista llamado Juan Vital Román, que ni campaña hizo y menos repartió despensas, tinacos, cenas, dinero y no pudo colocar “mantas” de propaganda porque no traía dinero en 300 metros de bolsa.

Por lo pronto Arturo tendrá que irse a su casa, esperar la campaña de Gobernador y, si gana otra vez el PAN, seguir con su carrera en la administración pública.

Bueno, si no lo rescatan del gobierno para hacerse cargo de los ingresos, donde ya estuvo, en lo que resta del sexenio.

¿Qué fue lo que pasó? Ya decíamos que el hartazgo hacia un partido y su gente. Así es la democracia, unos pierden y otros ganan.

De la noche a la mañana cambió el panorama del Congreso. De ser una oposición reducida y acosada, a partir de octubre Morena será mayoría.

Para entenderlo mejor, necesario decir que la 64 legislatura está (estaba inicialmente) compuesta por 22 diputados azules, tres tricolores y una de Movimiento Ciudadano.

De los 22 panistas, uno es plurinominal, Gerardo Peña Flores, el coordinador. Los demás de mayoría.

Desde la jefatura de operación política azul, en Palacio, mandaron por la reelección a nueve: Imelda Sanmiguel Sánchez, Félix García Aguiar, Francisco Garza de Garza de Coss, Alberto Lara Bazaldúa, Roxana Gómez Pérez, Patricia Palacios Corral, Héctor Escobar Salazar, Arturo Soto Alemán y José Marón Mansur.

Ya con experiencia en las lides, parecía fácil la permanencia de ellos en la nómina del Congreso.

¿Cuántos perdieron? Seis. Ganaron Sanmiguel y García Aguiar por nuevo Laredo, y Mansur Marón en la zona sur, Tampico.

En Laredo se dio un fenómeno inexplicable y entendible a la vez: Perdió Enrique Rivas Cuéllar, primer distrito, a quien el gobierno de los vientos del cambio perfilaba como pastor de la 65 legislatura.

No hay un razonamiento lógico sobre su derrota. De los tres distritos, es el único que mordió polvo ¿hartazgo hacia quien ya tiene cinco años como alcalde y antes fue diputado?. Es la mejor deducción.

La ola guinda acabó con los planes y ambiciones de Rivas. Según sus colaboradores, hasta tenía la mente puesta en el palacio estilo militar del 15 Hidalgo y Juárez.

En un abrir y cerrar de ojos se acabó el sueño, y ni modo de revertir nueve mil votos de diferencia con su más cercano oponente.

Una buena definición es que tenía hasta el gorro a los neolaredenses del distrito. De otra manera habría ganado con sus compañeros del segundo y tercero.

Buenos elementos se tendrán que retirar. El ciudadano les hizo una mala jugada, como a Francisco Garza de Coss, uno de los más productivos en esta legislatura. En cada sesión presenta una iniciativa y no de refritos u ocurrencias.

Y murieron los sueños reeleccionistas de Alberto Lara Bazaldúa, Reynosa; Roxana Gómez, de Río Bravo y Patricia Palacios, en Valle Hermoso.

Las dos mujeres persiguieron las alcaldías de su pueblo, pero de Palacio les dieron el “cambalache” por la reelección, que ahora perdieron.

Los ciudadanos bajaron también a Héctor Escobar Salazar, el ex secretario de Educación del Gobierno. Lo agarró el tsunami guinda que arrasó Matamoros.

Debe haber derramado una lágrima Mario Alberto Ramos Tamez, diputado federal que abandonó las filas de MC para incorporarse al PAN. Lo postularon por el norte de Victoria, y ahí terminaron sus sueños políticos.

Debe ser muy duro sufrir y asimilar una derrota cuando se ha disfrutado a manos llenan del presupuesto. Caso concreto el de Doña Laura Amparán, otrora poderosa alcaldesa de Altamira que sucumbió en el distrito 18, a manos de una desconocida Nayeli Lara Monroy.

Por igual al callejón de las derrotas fue a dar Elsa Elizabeth Humphrey Oelmeyer, distrito 19, la esposa del aspirante a cacique Javier Gil Ortiz.

La noche del seis debieron derramarse muchas lágrimas, unas por la derrota sufrida y otras de alegría inesperada.

En el 20 mordió tierra Don Carlos Fernández Altamirano, el fifí de la Cascajal, apapachado por los Dioses porque va también en la plurinominal, lo cual es otra historia.

Fuera de temas políticos, después de más de un año de emergencia por el coronavirus, estudiantes de la UAT regresaron a instalaciones universitarias a realizar en modalidad presencial sus prácticas de campo y laboratorio. Es un plan piloto en preparación al próximo retorno gradual a las aulas, y estará vigente en el periodo de verano hasta el 22 de julio.

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