Basse-Terre, Guadalupe.- Todo comenzó con un pequeño insecto, Haplaxius crudus. Es él quien transmite el mortal amarilleo de la palmera, que también afecta a los cocoteros y a las plántulas. Una vez infectados, los árboles mueren inexorablemente después de 3 a 5 meses. Esta enfermedad acaba de ser detectada en Ste-Anne.

Nueva alerta sobre la flora local.
La prefectura de Guadalupe y el Ministerio de Agricultura y Alimentación informan a la población que el fitoplasma responsable del amarilleo fatal de la palmera fue descubierto por primera vez, en Guadalupe, en una propiedad privada en la localidad de Sainte-Anne. Era el 19 de abril.

La Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria, Ambiental y de Salud Ocupacional (ANSES) consideró importantes los impactos económicos (especialmente para los sectores de agua de coco y aceite de coco), pero también los impactos ambientales (efecto adverso sobre la biodiversidad y el atractivo turístico de la isla) de la enfermedad.

Una seria amenaza
La palmera amarillenta mortal (o Candidatus phytoplasma palmae) ataca a varias especies de plantas de la familia de las palmeras, incluidas las palmas de coco.

Esta enfermedad conduce inexorablemente a la muerte del árbol infectado.
Después de un período de incubación de 6 a 10 meses, provoca la muerte regresiva del árbol, comenzando con la caída prematura de los cocos, necrosis o quemaduras en los brotes y flores, y finalmente el amarilleo de las hojas, que se vuelven colgantes.

Las palmas infectadas mueren en un plazo de 3 a 5 meses, después de que aparecen los primeros síntomas.

Sin embargo, tenga en cuenta que todas las especies y variedades de palmeras no se ven afectadas de la misma manera por este fitoplasma. Las palmas de coco grandes son particularmente sensibles a ella.

En Guadalupe, las especies de palmeras afectadas son, hasta la fecha:

la palma washingtonia robusta (las hay, por ejemplo, en el bulevar marítimo de Basse-Terre);

Transmisión de la enfermedad
El mortal color amarillento de la palma se transmite principalmente por un pequeño insecto alado, Haplaxius crudus. Pero las herramientas de poda también pueden transmitir este mal.
Haplaxius crudus fue detectado en Basse-Terre en 2013 por un investigador del Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD) en Montpellier, Michel Dollet.

Este insecto se desarrolla en las raíces de las gramíneas (plantas herbáceas en flor), durante las fases larvarias. Su presencia parece verse favorecida por las zonas verdes.

Una enfermedad que va ganando terreno
Fue en 1980 en las Bahamas cuando se describió por primera vez la enfermedad conocida como “amarillamiento fatal de las palmas”.
De forma lenta pero segura, está plagando la cuenca del Caribe. También se ha detectado en África.

¿Qué hacer en caso de una nueva detección?
Lamentablemente, hasta la fecha no existe un tratamiento eficaz para combatir la plaga y la enfermedad de la que es vector.

Sin embargo, se están implementando medidas de erradicación.

En caso de sospecha, se le solicita que se comunique con la Dirección de Agricultura, Alimentación y Bosques (DAAF) de Guadalupe.
(Gudalaupe es un país en América, dependiente de Francia)

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