El tricolor en su laberinto

Por: Ambrocio López Gutiérrez
A reserva de que lo confirmen los expertos, más de la mitad de los miembros del Partido Revolucionario Institucional se mudaron al partido Movimiento de Regeneración Nacional, otros se fueron al Partido Acción Nacional, al Verde o a Movimiento Ciudadano. Podría ser que del antiguo partido de sectores o de masas sólo queda la burocrática estructura que es disputada a nivel nacional por distintas corrientes cuyos voceros argumentan que desean salvarlo. En Tamaulipas el antiguo partido gobernante se redujo al mínimo y algunos que se decían sus más fieles miembros andan en pláticas con otras agrupaciones para tratar de encaminar sus proyectos políticos personales.

Javier Villarreal Terán, Erasmo González Robledo, Rodolfo González Valderrama y Felipe Garza Narváez, personajes que ahora pugnan por la candidatura de MORENA al gobierno estatal, vienen del priismo y seguramente llegaron acompañados de muchos amigos a su nueva plataforma. A nivel nacional la 4T se ha fortalecido principalmente con elementos tricolores pero también con elementos llegados del PAN y de otras organizaciones que ahora comienzan a ser repudiadas por la sociedad. Hay ex priistas que se creen muy listos como el victorense Arturo Diez Gutiérrez (simpatizaba con el panismo, fue alcalde tricolor de esta capital y ahora pretende ser postulado para gobernador por Movimiento Ciudadano donde desplazaría al muy desprestigiado Gustavo Cárdenas Gutiérrez quien administra esas siglas).

En la defensa de sus privilegios las élites del país empujan a los priistas a aliarse con el PAN, sin embargo, las elecciones federales recientes dejaron amargas experiencias ya que, como en Tamaulipas, en muchos sitios el PRI fue menospreciado pues los conservadores, en forma burda, le piratearon algunos cuadros como fue el caso del neopanista Óscar Almaraz Smer. A pesar de esa decepción, hay tricolores como el neolaredense Ramiro Ramos Salinas que siguen terqueando para que el panismo los admita en su selecto club. Recientemente, en la frontera, RRS se reunió con el presidente saliente del congreso local Gerardo Peña Flores (el consentido de Francisco Javier G y una de las cartas del panismo más confundido para la sucesión estatal).

Aunque muchos panistas y priistas no quieran entenderlo, nuestra democracia, nuestro sistema de partidos está funcionando y renovándose. Es natural que el PRI y el PAN que dominaron los escenarios públicos la mayor parte del siglo pasado estén siendo desplazados por MORENA cuya ola aglutina a los partidarios de cambios importantes a nivel nacional. En plena construcción, el movimiento que dio vida al gobierno de la 4T se legitimó territorialmente al ganar importantes gubernaturas destacando las de Baja California, Baja California Sur y Sonora donde se rompió el mito de que la izquierda nunca ganaría en las entidades del norte. De acuerdo a las encuestas, es probable que Tamaulipas se sume a esta avalancha de victorias morenistas el año entrante cuando azules y tricolores volverán a morder el polvo.

El país y nuestra entidad necesitan partidos políticos fuertes y es evidente que MORENA se consolida como partido hegemónico, es decir, el partido fundado por el presidente Andrés Manuel López Obrador es el protagónico de la transformación pero también se necesita una oposición responsable, que interprete correctamente la nueva realidad y que sea soporte de la gobernabilidad. En este laberinto, PAN y PRI están ante la disyuntiva de desaparecer lentamente del escenario o convertirse en antagónicos ideológicos propositivos en una gran patria donde todos cabemos.

Correo: amlogtz@gmail.com

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