Se acabó la buena suerte del prófugo…

Por Marco Antonio Vázquez Villanueva

El fiscal general de los Estados Unidos, Todd Blanche, lo dijo en público, “Tenemos un tratado de extradición, esa y otras solicitudes van a analizarse. Ignoro por qué no se han hecho, pero se revisarán”.

La respuesta fue a una pregunta expresa sobre la razón por la que protegen o impiden la extradición del prófugo Cabeza N de los Estados Unidos a México.

Ofreció una respuesta más amplia en la que se nota la clara intención de proteger políticamente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

“Tenemos una excelente relación con la presidenta; hemos colaborado. De allá para acá nos han enviado a muchos delincuentes por lo que tenemos que revisar las peticiones”, dijo, palabras más, palabras menos.

Hasta ahí la información dura, lo que sigue es garantizarle a usted que ya pende sobre la cabeza del exgobernador la espada de Damocles, que se le acaba la buena suerte que ha tenido en la política, mejor dicho, tentó demasiado a la misma y, por fin, ha perdido la apuesta.

Porque esa es la realidad, lo del exgobernador Cabeza N siempre fue suerte y un comportamiento gansteril que petrificaba a sus rivales, a fuerza de ser sinceros, hay que decir que nunca fue buen político y los resultados de su carrera hablan por sí mismos.

Y eso de gansteril tómelo muy en serio, vaya, el ejemplo más claro de ello es que en 1986 fue detenido, en Texas, por robo de armas junto a otros tres que lo acompañaban (casualidades de la política, si es que cree usted que existen), todos ellos fueron asesinados cuando fue alcalde y, luego, cuando ocupó otros cargos relevantes.

Igual fueron asesinados otros presuntos delincuentes cómplices del exgobernador y de la misma forma, apunte en esta serie de casualidades hasta el último de sus amigos, a Sergio Carmona, a quien quiso pintar como el rey del huachicol después de que con él hizo negocios por más de 300 millones de pesos durante su administración, le ocurrió lo que todos los exaliados del prófugo: fue ejecutado.

Entonces, la fama que le hicieron en la calle a Cabeza N, la de asesino, no era gratuita, aunque sí peca mucho de especuladora, hay que aceptarlo, nunca hubo nadie que se atreviera a investigarlo hasta que llegó la Cuarta Transformación al gobierno federal y, posteriormente, al de Tamaulipas, por lo que los primeros casos quedaron en el olvido.

En lo político tampoco fue bueno, la suerte lo acompañó siempre, nunca fue de acuerdos, siempre agandalló o arrebató.

Hasta se benefició de su matrimonio, de su suegro, de su dinero y de su otra fama.

El prófugo fue diputado federal y, ya de ahí, todo lo hizo protegido por el poder, primero de Vicente Fox y de Martha Sahagún junto con sus hijos, después de Felipe Calderón y hasta del priista Enrique Peña Nieto, con quien en la calle se dice acordó su llegada al gobierno de Tamaulipas a cambio de que el PAN aprobara la Reforma Energética, esa era su suerte siempre acompañada de su comportamiento gansteril.

En lo que tuvo que operar, es decir, en lo que ameritaba trabajo o acuerdos políticos, lo perdió todo, fue diputado federal y no pudo dejar sucesor; fue alcalde y no pudo dejar sucesor; fue gobernador y no pudo hacer candidato a uno de los suyos, y también perdió la sucesión. Agandalló al PAN estatal y casi lo dejó muerto hasta antes de que la militancia también se lo arrebatara, y, si le parece poco, también hay que decir que se empeñó en hacer político a su hermano y ni siquiera con todo el presupuesto y poder del Estado pudo hacerlo ganar, Ismael fue senador de primera minoría y se distinguió más por un tema de scorts que por su trabajo legislativo.

Todas las campañas políticas que ha perdido fueron por la misma razón, su soberbia y su ambición desmedida.

Regresando al tema central, con ese historial, lo más seguro es que pronto en Estados Unidos se dé la orden de captura con fines de extradición a México del exgobernador panista Cabeza N, del prófugo que se dice perseguido político, pero que no podría justificar nunca su enorme fortuna.

Se ha dicho hasta la saciedad que el único negocio de Cabeza N era el de las chamoyadas, eso antes de ser alcalde de Reynosa, ya en la política parecía un moderno rey Midas, compró ranchos y departamentos en ambos lados de la frontera, uno de ellos con un valor equivalente a todo lo que ganó como político de clase dorada, más de 45 millones de pesos, y no salga como todos sus secuaces que justifican su fortuna diciendo que era empresario, legalmente no lo podía ser si se dedicaba a ser gobernador de tiempo completo, en lo único que emprendían era en saquear las Comapas, desaparecer el dinero destinado a la salud y a la seguridad pública e inventarse hospitales a los cuales equipaban con mucho presupuesto estatal; lo mismo, todo ficticio.

Nunca tuvo llenadera el prófugo, hasta desapareció las becas para los niños más necesitados, en su sexenio solo se pagaban estos apoyos cuando había campañas y de forma temporal, lo mismo hacían con las despensas.

Pero le decía, por fin se le acaba la suerte al prófugo, esperemos que las palabras del fiscal de Estados Unidos, Todd Blanche lleguen pronto a la acción, porque tanto saqueo y tanto daño que hicieron en Tamaulipas los Cabeza N no puede quedar en la impunidad; no por el bien de México y de Estados Unidos, porque de un lado y del otro se sufren los estragos de su mal gobierno y eso no se le puede permitir a un político que solo fue favorecido por la diosa Fortuna mientras se enriquecía, mientras, según denuncias públicas, cometía delitos relacionados con la delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y, desde luego, el saqueo criminal de los recursos del pueblo…

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