Reprimen paro general contra reforma laboral del gobierno de Milei, en Argentina

Buenos Aires, Argentina, América- Extrema violencia y una ciudad militarizada, marcó el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), que tuvo un acatamiento de 90 por ciento, paralizando el transporte público, al que se sumaron las denuncias del opositor bloque peronista de Unión por la Patria, Izquierda Unida y otros partidos fragmentados, sobre la traición de varios gobernadores, entre ellos algunos peronistas, que ordenaron a sus congresistas acompañar al oficialismo y aprobar la reforma laboral, impulsada por el presidente, el ultraderechista Javier Milei, que anulará no sólo derechos de los trabajadores, sino regresa el país a cien años atrás.

Esto evidenció que el país vive una dictadura encubierta, una falsa democracia, cuando el Estado controla a los legisladores, la justicia, los medios de comunicación, entregando el país a Estados Unidos, Israel y Gran Bretaña como se ha denunciado aquí, con la alianza derechista Juntos por el Cambio (Propuesta Republicana ) y Unión Cívica Radical, ambos fragmentados.

Mientras Milei estaba en Estados Unidos, junto al presidente Donald Trump donde apareció abrazado y cantando con su par Victor Orban, primer ministro de Hungría, en la reunión inaugural de la llamada Junta por la Paz, Argentina vivió una de las jornadas más graves, después de las amenazas de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteverde, quien acorraló a la prensa local y extranjera como denunció la Asociación de Corresponsales. La reforma laboral de Milei elimina también el estatuto del periodista y leyes constitucionales.

El paro general se cumplió en todo el país, con fuertes movilizaciones en esta capital y en ciudades como Rosario, La Plata, Mar del Plata y otras. Jorge Solá, del Sindicato del Seguro, resaltó “el enorme acatamiento del paro general” y recordó que esa su organización realizó 12 movilizaciones y cuatro paros “en poco más de dos años y un mes del gobierno de Milei”, al destacar que “hemos sido consecuentes y responsables, no solamente en mantener la paz social ante la protesta, ante la negación al diálogo, y los reclamos que hemos hecho, no solamente por la pérdida de puestos de trabajo, por la pérdida del poder adquisitivo, por la pérdida de las prestaciones de salud, sino por el rompimiento del tejido social y productivo que se está llevando adelante”.

Dijo que “nunca es modernizar algo si volvemos para atrás en lo que hemos conseguido. Y este proyecto retrocede cien años en derechos individuales, en derechos colectivos y en una búsqueda que tiene como corazón la transferencia de recursos económicos de los trabajadores hacia el sector empleador”.

Octavio Argüello, de Camioneros, y Cristian Jerónimo, del combativo Sindicato de Empleados del Vidrio agradecieron a los trabajadores que adhirieron a la huelga y criticaron no sólo al gobierno de Milei sino a los gobernadores y legisladores que apoyaron la reforma laboral.

Argüello advirtió a los diputados: “no traicionen más a su pueblo. Llegaron por el voto de los trabajadores, por el voto del pueblo, no lo traicionen, porque el pueblo tiene memoria”. Jerónimo señaló que “no vamos a parar hasta que cambie el rumbo político y económico de nuestro país”, y vaticinó que “vamos a volver a construir un país que le vuelva a dar oportunidad a los 47 millones de argentinos. Hoy la economía está en una recesión profunda y es crítica la situación de los trabajadores de Argentina”.

La imagen de una represión extremadamente violenta fue más fuerte pero similar a lo sucedido la semana anterior contra un escaso número de manifestantes pacíficos, golpeados y brutalmente heridos, entre ellos varios jubilados, la vanguardia de la resistencia, y periodistas y fotógrafos lesionados.

Al cierre de esta edición, se libraba una batalla en la Cámara de Diputados con momentos críticos y escandalosos. Se esperaba que el debate se extendiera buena parte de la noche. Les quitaban micrófonos a los opositores, con un apresuramiento que evidenció las carreras de último momento de los oficialistas “libertarios” para buscar legisladores y sentarlos, ya que la discusión es punto por punto, y en esto saca a la luz la temible realidad de un proyecto que condena al país a la miseria, la desocupación, la persecución y la barrida de todos los derechos que convirtieron a Argentina en un país respetado en esta región y el mundo.

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