Tres especies de monos en Costa Rica, están en peligro de extinción local

San José, Costa Rica, América.- En Costa Rica, de acuerdo con la lista de especies en peligro de extinción, tres de las cuatro especies de monos que habitan el territorio nacional se encuentran en peligro de extinción local, lo que significa que podrían desaparecer del país.

Estas son: el mono congo , el mono araña y el mono tití, las cuales han visto sus poblaciones reducidas de forma importante. En algunos casos, como el del mono araña, ya han desaparecido de zonas como la Península de Nicoya, donde ya no se pueden observar individuos de la especie.

La cuarta especie, el mono carablanca, se encuentra en estado vulnerable. De acuerdo con la bióloga Inés Azofeifa, esto se debe en gran parte a la dieta tan variada que tienen estos primates, lo que les da acceso a más recursos disponibles.

La declaratoria de peligro de extinción no proviene únicamente del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), sino también de instituciones internacionales, como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

“Las cuatro especies de monos que tenemos en Costa Rica están en peligro de extinción. Tenemos dos en estado crítico: el mono araña, que ya prácticamente no se encuentra en algunas costas, y los monos tití, que son una subespecie endémica de Costa Rica”, indicó Shirley Ramírez, asesora en Conservación y Manejo de Vida Silvestre del Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) en una entrevista previa.

Según Azofeifa, la raíz del problema es la fragmentación del bosque que han sufrido las zonas costeras a causa del desarrollo urbano, lo que ha reducido el hábitat disponible y puesto a estas especies en una posición preocupante para los conservacionistas.

El mono más conocido y visto por turistas y costarricenses es el mono congo, aunque en Costa Rica habita la subespecie centroamericana Alouatta palliata palliata. Este primate, a pesar de ser resiliente, ha visto cómo su población se reduce en las costas.

“Cuando hablamos del estado de conservación de una especie vamos a encontrar dos declaratorias. La primera es la que hace la UICN, que es la encargada a nivel internacional de establecer el estado de conservación de las especies. La subespecie Alouatta palliata palliata sí está en peligro de extinción”, comentó.

En esta lista también está el mono tití, el cual tiene un rango específico en el que puede habitar. Solo existen dos subespecies (Saimiri oerstedii oerstedii y Saimiri oerstedii citrinellus) y ambas se encuentran en la misma situación. Ellas están restringidas al Pacífico Central y parte de Panamá.

“Los monos tití, al tener un rango muy específico en el Pacífico Central y parte de Panamá, los vamos a encontrar en un ecosistema muy restringido hacia esa zona”, señaló Azofeifa.

Por último, los monos araña ya han desaparecido de zonas como la Península de Nicoya. Esta es la especie en mayor peligro, ya que cada vez se reducen más los lugares donde se pueden observar. Si se quiere ver un mono araña, es necesario ir a Santa Rosa, Rincón de la Vieja, Caño Negro o la Península de Osa. De esta hay 3 subespecies, (Ateles geoffroyi geoffroyi, Ateles geoffroyi frontatus y Ateles geoffroyi ornatus).

En cuanto al mono carablanca (Cebus capucinus), a pesar de no estar en peligro de extinción sino en condición vulnerable, también representa un riesgo importante. Se han vuelto menos comunes en muchas zonas, ya que se han concentrado en áreas más específicas.

La fragmentación del bosque obliga a los monos a bajar al suelo para cruzar entre remanentes de vegetación, exponiéndolos al contacto con aguas negras y bacterias del suelo. (Foto / AFP).

Un bosque con menos árboles y con menos hogares

De acuerdo con Azofeifa, la razón principal de las amenazas que hoy enfrentan los monos es la fragmentación de su hábitat, que ha reducido el espacio en el que pueden existir y los ha expuesto a distintos riesgos.

“La pérdida de su hábitat, más del 50% perdido, y se estima que entre un 25 y un 30% se perderá en las próximas décadas. Por deforestación, degradación y cambio de uso de suelo”, señaló la bióloga.

La deforestación de los bosques es la amenaza más agresiva, ya que modificar sus hogares los obliga a salir de ellos para buscar comida, exponiéndolos a morir electrocutados, atropellados o por ataques de perros.

“Con el desplazamiento del hábitat y la nueva infraestructura, como ellos son mamíferos arbóreos van a preferir moverse por el cable que por el suelo, evitando riesgos sin saber que ya hay un riesgo ahí arriba”, señaló.

De acuerdo con Azofeifa, perder las poblaciones de monos afectaría fuertemente a nivel económico y ecosistémico. Por un lado, estos animales representan uno de los grandes atractivos turísticos del país y, por otro, son indicadores de cambio climático y de bosques saludables.

Los monos carablanca han desarrollado comportamientos preocupantes en zonas turísticas como Manuel Antonio y la Península de Papagayo, donde el contacto con alimentos humanos, snacks e incluso bebidas alcohólicas los ha llevado a desarrollar condiciones clínicas que afectan su salud a largo plazo. (Foto: Archivo El Observador)

Entre las causas por las que diferentes especies de monos sobrevivieron mejor que otras está su dieta. El mono araña es el menos resiliente de los cuatro, ya que el 75% de su alimentación depende de frutas, lo que lo obliga a recorrer más de 5 kilómetros diarios dentro del bosque para conseguir los 2,5 kilogramos que necesita.

Eso significa que para sobrevivir necesitan una matriz de bosque continuo y extenso, como la Península de Osa. Cuando la deforestación fragmentó esos espacios, las poblaciones se fueron agrupando en los remanentes que quedaban y en zonas como la Península de Nicoya desaparecieron por completo, de acuerdo con Azofeifa.

En contraste, el mono congo logró adaptarse porque su dieta se especializa en hojas, un recurso más abundante y fácil de conseguir incluso en bosques fragmentados.

Por su parte, el mono carablanca sobrevivió gracias a su dieta omnívora, que le permite comer desde insectos y huevos hasta corteza y frutos, adaptándose a casi cualquier condición.

Y por ultimo, el mono tití, aunque más restringido al Pacífico Central y Sur, ha mostrado cierta resiliencia al adaptarse a entornos con palma aceitera y nuevos monocultivos, lo que le ha permitido mantenerse en su rango específico a pesar de las presiones del desarrollo.

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