Una nueva mirada a la Ciudad de México desde sus materiales: UAM

Tlalpan, Ciudad de México, México, América.- La capital del país puede leerse de aquello que la compone, agua, tierra, concreto, pigmento, sangre, desechos y escombros. Esta propuesta articula Ciudad de México. Siete categorías materiales, volumen coordinado por los doctores María del Carmen Moreno Carranco y C. Greig Crysler, publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y presentado en la 37 Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), después de recibir el Premio Antonio García Cubas 2026 en la modalidad de Obra Científica.

En el encuentro editorial, la doctora Nora Angélica Morales Zaragoza, profesora investigadora de la Unidad Cuajimalpa de esta casa de estudios y autora de uno de los textos, explicó que la obra propone observar la zona urbana desde una perspectiva distinta a los planos, las estadísticas o la infraestructura.

La investigadora recordó que el proyecto comenzó alrededor de 2016, durante una experiencia académica entre estudiantes de esta sede académica y la Universidad de California en Berkeley. Los participantes recorrieron diversos puntos de la metrópoli, realizaron trabajo de campo y registraron sus hallazgos.

Morales Zaragoza señaló que las siete categorías permiten explorar otras dimensiones: agua y tierra abordan su relación con el territorio y la memoria; concreto, su crecimiento urbano; pigmento, la creación de identidades; sangre, las relaciones de poder y violencia; mientras desechos y escombros muestran los rastros de sus transformaciones.

La autora resaltó que estas materias no forman capítulos aislados, sino capas que ayudan a comprender el entorno como un lugar en constante modificación. “La ciudad nunca está terminada. La materia tiene memoria”, afirmó al explicar cómo los vestigios del pasado permanecen en el suelo, las construcciones, las grietas y los residuos.

En su intervención, el maestro Carlos Francisco Gallardo Sánchez, director de Publicaciones y Promoción Editorial de la Casa abierta al tiempo, hizo énfasis en la dimensión interdisciplinaria del planteamiento. El libro se organiza en siete secciones y 14 capítulos, con la participación de 17 autores de múltiples disciplinas y procedencias.

Gallardo Sánchez indicó que el libro es una expresión de las posibilidades intelectuales y creativas de la universidad pública. También puso en relieve su vínculo con las líneas de investigación de la UAM y con los estudios contemporáneos sobre el hábitat social.

En entrevista, Morales Zaragoza apuntó que el reconocimiento del Premio Antonio García Cubas constituye un motivo de orgullo para la universidad pública, porque el trabajo surge de una labor investigativa que involucra a alumnado. A su juicio, el trabajo muestra el valor de abrir espacios para variadas aproximaciones y formas de crear conocimiento.

Planteó que las mismas claves de análisis pueden servir para pensar el porvenir de la metrópoli. Ante problemas como las islas de calor, la impermeabilización del suelo y la crisis del agua, propuso imaginar alternativas que hacen posible generar futuros regenerativos.

Para Morales Zaragoza y Gallardo Sánchez, acercarse a la publicación implica advertir aquello que suele pasar inadvertido, una grieta, el color de una pared, el recorrido de los desechos o los indicios que dejan las edificaciones. Desde esa perspectiva, el entorno urbano deja de ser un simple escenario y se convierte en una fuente de preguntas sobre su pasado, su presente y lo que todavía puede llegar a ser.

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