Zuadd Atala fusiona la figura y la tela en coreografía: UAM

Tlalpan, Ciudad de México, México, América.- Una montaña de ropa ocupa el escenario. De ese volumen emergen presencias inestables, figuras que aparecen, se transforman y desaparecen antes de fijar la mirada. Así se despliega Deshacer la forma, investigación coreográfica de la artista escénica Zuadd Atala, donde el movimiento no se organiza en torno al cuerpo, sino en su disolución.
La pieza parte de una pregunta radical ¿qué ocurre cuando la silueta humana se desorganiza frente a otros? Presentada en el Centro Cultural y Académico Teatro Casa de la Paz de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la obra construye un lenguaje escénico en el que la corporeidad deja de ser el centro para fundirse con la materia. “La imagen principal fue pensar qué pasaría si desorganizo mi configuración humana frente a alguien”, plantea Atala en entrevista.
En escena, las prendas no funcionan como utilería, sino como un elemento activo que transforma la percepción. Se trata de prendas usadas, cargadas de historias y rastros, “para mí son archivos de otras memorias, de otros olores, de otros sabores”, señaló la creadora.
La relación entre anatomía y lo textil, lejos de plantearse como una frontera, se vuelve una fusión. No hay un fin de la figura y un inicio de la prenda. Se relacionan para conformar una sola pieza, afirmó. En ese cruce, la coreografía deja de ser solo movimiento y se convierte en una acción de construcción, una escultura en tiempo real.
El espectador ocupa un lugar central en esta experiencia. Más que observar una narrativa, se enfrenta a un flujo de imágenes que se transforman de manera continua. Es un viaje visual y sonoro. “Cada persona va a intentar entender lo que quiera y lo va a significar con toda su autonomía”, puntualizó.
La producción es resultado de un proceso de largo aliento. Durante cuatro años, Atala desarrolló un laboratorio de creación en distintos espacios, en colaboración con intérpretes y artistas de diversas disciplinas. La propuesta, que al principio fue concebida para cinco bailarines, se transformó en un solo, dando lugar a nuevas posibilidades escénicas.
Este carácter mutable se mantiene como parte esencial del proyecto. Aunque existe una estructura, la ejecución no es fija, puede adaptarse a distintos contextos, espacios y anatomías. “Parece que la obra está cerrada, pero no. Siempre se dinamita, siempre cambia”, explica. Esta apertura permite que cada presentación sea distinta, reforzando la idea de lo transitorio.
Deshacer la forma en un espacio universitario como la UAM abre un campo de resonancias particular. Frente a públicos jóvenes, la obra apuesta por una pausa en medio de la velocidad de las imágenes, un ejercicio de atención, sensibilidad y apreciación activa. “A veces uno quiere dejar de ser una persona, no morirse, sino descansar”, sostiene la artista. Bajo esta premisa, la coreografía entabla un diálogo con vivencias en las que la figura busca disolverse, ya sea a través del movimiento, la repetición o la intensidad.
La artista ha extendido su investigación hacia el terreno expositivo, donde trabaja con las mismas prendas para construir esculturas, una manera de devolverles dignidad y extender su vida más allá del consumo.Deshacer la forma se presenta este 19 y 20 de marzo a las 20:00 horas en el CCA Teatro Casa de la Paz (Calle de Cozumel 33, Colonia Roma Norte, Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México), entrada general: $180.00 mxn, comunidad UAM, INAPAM y estudiantes: $90.00 mxn.
