Gatos, haikus y memoria, tarde literaria en la Casa del Tiempo de la UAM

Tlalpan, Ciudad de México, México, América.- Con sensibilidad literaria y humor gatuno, la escritora y poeta Elvira García Ardalani presentó su trilogía Pelo de gato, Crónicas del ronroneo y Un gato es un haiku en la Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en una charla acompañada por la maestra en Literatura Iberoamericana Yolanda Bache Cortés, donde retórica, memoria y afecto se entrelazaron con los felinos.

Durante el encuentro, la también académica de la University of Texas–Pan American, García Ardalani, compartió el origen y la evolución de sus obras, y las experiencias personales que dieron forma a su mirada sobre la convivencia con humanos. La conversación permitió reflexionar sobre el lugar que ocupan los mamíferos en la cultura y las letras, mostrando cómo sus relatos trascienden la anécdota para ser una propuesta profunda, cercana y honesta.

En relación con Un gato es un haiku, explicó que surge del encuentro de escritura breve y observación felina. Detalló que el haiku, con su estructura tradicional de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, busca capturar un instante, una emoción o un gesto cotidiano. Desde esa afinidad, construyó una obra donde cada poema dialoga con la vida de sus michis, proponiendo una lectura íntima y contemplativa.

Habló de Pelo de gato y Crónicas del ronroneo como piezas fundamentales de su trilogía, en las que revisa la relación entre memoria y escritura; mientras, el primero se articula desde una mirada narrativa y autobiográfica, ahí estos animales de compañía forman parte de los procesos emocionales de la vida, el segundo reúne cartografías afectivas, trazadas a partir de encuentros, despedidas y momentos compartidos.

Apuntó que estos seres ocupan un lugar esencial, porque enseñan a relacionarse con cercanía y conciencia. “Ellos no hablan, pero comunican todo el tiempo; nos obligan a escuchar con otros sentidos, a respetar los silencios y a comprender que el afecto no siempre se plasma con palabras”. Para la autora, convivir con estos peludos implica aprender a ser pacientes, observadores y presentes, situación que nutre su escritura y mirada sobre el mundo.

Por su parte, Yolanda Bache indicó que la obra de Ardalani abre un espacio donde la literatura se cruza con la experiencia afectiva y la memoria. Subrayó que sus obras no sólo hablan de mininos, sino de las formas en que se construyen vínculos, se habita el tiempo y se otorga sentido a lo cotidiano.

La sesión contó con la presencia del doctor Gerardo Kloss Fernández del Castillo, profesor de Ciencias y Artes para el Diseño (CyAD) de la Unidad Xochimilco y de la doctora Adriana María Hernández Sandoval, profesora de la Licenciatura de Letras Hispánicas de la Unidad Iztapalapa de la Casa abierta al tiempo, quienes, con entusiasmo como gatofans, enriquecieron el diálogo con su presencia y cercanía.

La jornada se fortaleció con la participación del público y con la lectura en voz alta a cargo de Ingeborg Montero Alarcón, Verónica Galván y María de Lourdes Ricaño, del colectivo Vaya, Vaya Tacubaya, quienes compartieron fragmentos de las obras y dieron voz a su sensibilidad literaria, generando un ambiente de escucha, cercanía y análisis colectivo.

Al cierre, la maestra Cynthia Martínez Benavides, directora de la Casa del Tiempo, invitó a pensar estos espacios como lugares donde se construyen afectos, memorias y conversaciones significativas. Destacó que La Gatopedia mostró cómo la literatura puede convertirse en una experiencia compartida capaz de unir generaciones, saberes y sensibilidades.

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