En Islas Malvinas, niegan el acceso al MV Bandero por “acciones cuestionables” en el mar

Port Stanley, Islas Malvinas, América.- El gobierno de las Islas Malvinas ha prohibido al MV Bandero, un buque de la Fundación Capitán Paul Watson, el acceso a sus aguas territoriales tras la colisión del barco con un arrastrero industrial noruego de krill en aguas antárticas el 31 de marzo. La orden, firmada el 9 de abril por el Gobernador Interino, entró en vigor de inmediato.
En un comunicado oficial, el gobierno de las islas indicó que la prohibición se emitió en virtud del artículo 10 de la Ordenanza de Puertos y Muelles de 2017, tras consultar con el Consejo Ejecutivo. La medida se adoptó “para proteger nuestro interés nacional, en particular para evitar que la comunidad internacional perciba que estamos financiando las operaciones de un buque que ha realizado acciones cuestionables en alta mar y que bien podría tener la intención de retomarlas”.
El gobierno declaró que “las actividades realizadas por el Bandero representaban un grave riesgo para la seguridad marítima” y que se tomaron “medidas proporcionales” para impedir que el buque continuara con actividades que pudieran poner en peligro la vida.
Versiones contradictorias
La Fundación Capitán Paul Watson calificó la decisión de “políticamente sesgada” y acusó al gobierno insular de favorecer a la industria pesquera del kril en detrimento de la conservación marina.
“La decisión del Gobernador se tomó sin revisión y sin ofrecer a la tripulación del Bandero la oportunidad de presentar su caso: que participaron en una protesta no violenta contra una industria que contribuye al declive de las poblaciones de ballenas, pingüinos, focas y aves marinas en el Océano Austral”, declaró el Capitán Paul Watson.
La fundación solicitó formalmente al gobierno británico, al gobernador de las islas y al rey Carlos III que concedieran al Bandero acceso al puerto de Stanley para aprovisionamiento, combustible y relevo de la tripulación. Watson argumentó que las acciones del buque se enmarcan dentro de la Carta Mundial de la Naturaleza de las Naciones Unidas, adoptada en 1982 con el apoyo del Reino Unido.
Sin embargo, la empresa noruega Aker Qrill ofrece una versión radicalmente diferente. Un vídeo de dos minutos facilitado a la AP muestra al Bandero navegando lentamente hacia la popa del arrastrero Antarctic Sea y chocando contra su costado de babor. Según Aker, el buque activista estuvo a centímetros de impactar contra un tanque de diésel, lo que podría haber provocado un derrame en aguas sensibles. El director ejecutivo de Aker BioMarine, Matts Johansen, calificó el incidente de «ataque terrorista» y anunció que la empresa emprendería todas las acciones legales disponibles, según informó la AP.
Las «guerras del krill»
El incidente ocurrió durante lo que la fundación denomina «Operación Guerras del Krill». El 31 de marzo, la tripulación del Bandero, liderada por la activista francesa Lamya Essemlali, se enfrentó durante más de cinco horas a dos buques de Aker Qrill cerca de la Antártida. La tripulación desplegó dispositivos metálicos diseñados para destrozar redes de pesca y atacó al Antarctic Sea, un arrastrero de 132 metros con una tripulación de 60 personas.
«La pesca de krill es una bomba de relojería ecológica. Nada justifica la explotación de una especie clave de la que depende todo el ecosistema antártico», declaró Essemlali.
Aker Qrill es el mayor pescador de krill antártico del mundo, con más del 60% de la cuota total de captura. La temporada pasada, se alcanzó por primera vez la cuota de 620.000 toneladas, y Noruega ha propuesto aumentar el límite anual hasta 1,2 millones de toneladas. El krill se utiliza principalmente en suplementos de omega-3, piensos para piscifactorías de salmón y alimentos para mascotas.
Watson, fundador del movimiento conservacionista Sea Shepherd en la década de 1970, fue detenido en Groenlandia durante cinco meses en 2024 en virtud de una orden de Interpol que posteriormente fue desestimada por considerarse políticamente motivada debido a sus intervenciones contra la caza ilegal de ballenas japonesa.
Cualquier investigación formal, incluyendo un posible proceso penal, se iniciaría en el siguiente puerto de escala del buque, lo que confiere especial relevancia a la prohibición impuesta por las Malvinas.
(Islas Malvinas es un país en América, dependiente del Reino Unido)
