Con una derecha dividida en Colombia, se afrontará los comicios presidenciales

Bogotá, Colombia, América.- Una derecha dividida enfrentará mañana la primera vuelta presidencial en Colombia: Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, buscan el voto al son de un programa de gobierno coincidente en su propuesta y sin diferencia alguna en su ejecución: austeridad.
Valencia cuenta con el apoyo del decadente ex presidente Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático (derecha) y De La Espriella, que se declara un outsider de la política, lo encuentra en las iglesias evangélicas y un movimiento de ex militares reservistas que se identifican con su eslogan de campaña “firmes por la patria”. Vamos por partes:
La candidatura a la presidencia de Colombia de Abelardo de La Espriella se inspira en dos personajes cuyo respeto por los derechos humanos es inicuo y la suerte del pueblo les importa un bledo: Javier Milei, de Argentina; y Nayib Bukele, de El Salvador.
No es una exageración. Su programa de gobierno tiene dos elementos centrales: usar la moto sierra (Milei) para reducir el tamaño del Estado a 40 por ciento e implementar la construcción de megacárceles (Bukele), copiando al pie de la letra el modelo salvadoreño.
Próximo a cumplir 48 años, De la Espriella, abogado de profesión, tiene un objetivo: de llegar a la presidencia, va a “destripar a la izquierda colombiana”.
No tiene partido político, pero lidera un movimiento que se denomina Firmes por la Patria; lo inscribió por firmas, y, aunque buena parte de ellas fueron apócrifas, la autoridad electoral nada dijo y le permitió ser candidato presidencial.
Su catálogo de propuestas comienza por anunciar que de ser presidente su relación con Estados Unidos superará todas las expectativas, y hará de Israel su mejor aliado. Incluido lo anterior, su programa de gobierno se condensa en un documento enunciativo y de pocas hojas, a manera de gráficas o bullets donde expone tres ejes fundamentales: austeridad, seguridad y economía.
El candidato de extrema derecha, enarbola “la extrema coherencia” y explica que “no es una ideología de extremos, es el sentido común aplicado a la nación”. Para rematar, expone que el sentido común lo guía: la familia, propiedad, trabajo, fe y seguridad.
De la Espriella hace promesas de corte populista de extrema derecha sin sustento, como decir que recortará la inversión social en 5 mil millones de dólares durante sus 4 años de gobierno, acabará la violencia en Colombia de 75 años atrás en los primeros 90 días, regresará a la ortodoxia económica neoliberal y erradicará por completo los cultivos de hoja de coca.
Paloma Valencia Laserna quiere ser la primera mujer presidenta de Colombia. Ocho años después de ser senadora –aún lo es- busca emular a su abuelo, el ex presidente, Guillermo León Valencia (1962-1966), también de estirpe conservadora (derecha).
A los 48 años, su vida ha transcurrido dentro de los privilegios que su clase social le ha permitido: todos. Un día Valencia propuso dividir el departamento para solucionar la disputa por el control del territorio caucano, donde nació, entre mestizos e indígenas. Las críticas llovieron. Aún hoy se lo recuerdan.
Aunque su trayectoria política es corta, el padrinazgo del ex presidente Álvaro Uribe Vélez ha sido crucial para su aspiración presidencial. Él dice que es su pupila y ella lo llama “mi papá”.
A la tropa de medios de comunicación que la arropa, cuyos dueños son los dueños del gran capital en el país, les prometió bajar los impuestos y devolverles el control de las instituciones estatales que pretende privatizar.
Su propósito es llegar a gobernar para, incluso, desmontar la reforma laboral que le devolvió derechos a los trabajadores e insistir en hundir la reforma pensional que favorece a tres millones de adultos.
Los recortes sociales en un eventual gobierno de Paloma Valencia serán el punto de’ partida, tras anunciar que disminuirá sustancialmente el aparato burocrático del Estado, orientará la política educativa hacia el fortalecimiento de la educación privada en detrimento de la pública, al igual que hará con la salud.
“Mi lucha contra las drogas estará alineada con Estados Unidos”, dijo Valencia recientemente en una entrevista. Con Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, el país regresaría al dominio oligárquico del poder acompañado de una fuerte política de austeridad y recortes drásticos en lo social.
