Se gradúa generación 2025 del Programa de Liderazgo Ignaciano de AUSJAL en la IBERO

Álvaro Obregón, Ciudad de México, México, América.- En tiempos marcados por la incertidumbre, la polarización y los desafíos sociales de América Latina, la Universidad Iberoamericana celebró la graduación de una nueva generación de jóvenes que decidió apostar por otra forma de liderazgo: una centrada en el discernimiento, la justicia social y el servicio a las demás personas. Trece estudiantes concluyeron el Programa de Liderazgo Ignaciano Universitario Latinoamericano (PLIUL).
El Auditorio Xavier Scheifler, S.J. de esta universidad se llenó de emociones para celebrar el cierre de una etapa muy importante para un grupo de jóvenes universitarios: la graduación de la generación 2025 del PLIUL. En una ceremonia cálida y emotiva, autoridades universitarias, familias y amigos se reunieron para acompañar a los 13 graduados que concluyeron este trayecto de un año de formación.
El PLIUL es un programa formativo de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL) que busca formar a jóvenes universitarios en un liderazgo inspirado en la espiritualidad ignaciana, brindándoles herramientas y habilidades que les permitan ser personas conscientes, compasivas, comprometidas y capaces de influir positivamente en el mundo, a partir del autoconocimiento, la libertad, la esperanza, la humildad y el discernimiento. El programa los invita a salir de su zona de confort, cuestionarse y desarrollar un liderazgo con impacto humano que apunte siempre al bien común y a la justicia social.
El evento, organizado por el Centro Universitario Ignaciano (CUI), comenzó con la bienvenida de Jorge Chanona, acompañante del programa, y la proyección de un video conmemorativo que revivió los momentos más significativos del recorrido: las sesiones, los campamentos formativos, los Ejercicios Espirituales y la experiencia de inserción realizada en Radio Huayacocotla.
En representación de su generación, Daniela Aguirre, estudiante de Mercadotecnia y recién egresada del programa, compartió unas palabras sobre el significado de esta experiencia y el impacto que tuvo en su visión del entorno.
En su mensaje, Daniela recordó la experiencia de inserción como una de las más significativas para la generación: la convivencia entre compañeros y comunidad —incluidas las ocurrencias de los niños del lugar— transformó por completo su manera de entender el servicio, convirtiendo la teoría en lazos humanos reales.
«Descubrimos que basta con compartir nuestras angustias para mirar el futuro con optimismo. Nuestra formación solo cobra sentido cuando se convierte en un puente para los demás», expresó.
Posteriormente, el P. José Luis Rivero, S.J., director de Formación Ignaciana, dedicó unas palabras de aliento a los graduados e los invitó a mantener viva la espiritualidad ignaciana en su ejercicio profesional. Por su parte, Mariana Dobernig, directora general de Medio Universitario, felicitó a la generación y los exhortó a seguir rompiendo barreras a través del servicio constante en su día a día y en sus futuros proyectos. A continuación, se llevó a cabo la entrega oficial de diplomas y obsequios por parte del equipo del CUI.
La tarde cerró entre abrazos, fotos del recuerdo y un brindis en el que se celebró no el final de un programa universitario, sino el inicio de un compromiso de vida enfocado en poner el talento y el corazón al servicio de quienes más lo necesitan.
