Descubierta la evidencia más sólida hasta ahora de que Betelgeuse tiene una compañera: ESO

Utilizando el VLT (Very Large Telescope) de ESO, un equipo de astrónomos y astrónomas ha obtenido la imagen más nítida jamás vista de lo que probablemente sea Betelgeuse B, una estrella que orbita Betelgeuse. Betelgeuse es una supergigante roja de la constelación de Orión. Su brillo cambia periódicamente, y durante décadas la comunidad astronómica ha sospechado que algunas de estas variaciones podían deberse a una estrella compañera que orbitaba a su alrededor. La imagen del recuadro central de esta imagen fue tomada en enero de 2019 con el instrumento SPHERE, instalado en el VLT de ESO, y muestra a Betelgeuse en sí. La imagen del recuadro de la izquierda fue tomada en diciembre de 2024, cuando se predijo que la compañera estaría más alejada de Betelgeuse vista desde la Tierra. En este recuadro se ha eliminado a Betelgeuse, revelando una fuente (marcada con un punto de mira) consistente con la posible Betelgeuse B. Crédito: ESO/M. Montargès et al. Background: N. Rissinger (skysurvey.org)

Santiago, Chile, América.- Por fin, la comunidad astronómica tiene pruebas firmes de que Betelgeuse, una de las estrellas más famosas del cielo nocturno, no está sola. Utilizando el VLT (Very Large Telescope) del Observatorio Europeo Austral (ESO), un equipo liderado por el investigador francés, Miguel Montargès, obtuvo la imagen más nítida jamás vista de lo que probablemente es Betelgeuse B, la estrella que orbita Betelgeuse. «Hemos llegado al final de una búsqueda centenaria», declara Montargès.

«Hemos demostrado que Betelgeuse no está sola, está acompañada por una débil compañera estelar», afirma Montargès, astrónomo del Observatorio de París – PSL (Francia), y autor principal del estudio publicado hoy en Astronomy & Astrophysics. Betelgeuse — una estrella rojiza de la constelación de Orión que es fácilmente visible a simple vista y que se sabe que cambia de brillo — ha sido observada durante milenios. Pero sigue sorprendiendo a la comunidad astronómica.

«Salté de mi silla cuando vi las imágenes procesadas», recuerda Montargès. La comunidad astronómica lleva aproximadamente un siglo buscando, sin éxito, a una posible compañera, originalmente propuesta para explicar los cambios de brillo de Betelgeuse. Dos estudios publicados en 2024 predijeron con firmeza que, en diciembre de ese año, la compañera estaría más alejada de Betelgeuse y, por tanto, sería más fácil de detectar. Montargès y su equipo se pusieron manos a la obra, observando la estrella con el VLT de ESO en diciembre de 2024 y dedicando varios meses a procesar los datos.

ESO- Chile

«Sinceramente, pensé que no teníamos la sensibilidad suficiente como para detectar a Betelgeuse B como se predijo», explica Montargès. «¡Porque es más masivo de lo que se predijo, por eso lo vemos!». Originalmente se pensaba que era tan masiva como el Sol, pero las nuevas observaciones revelan que Betelgeuse B tiene, en cambio, unas dos o tres veces la masa del Sol. «El hecho de que aún podamos descubrir una compañera cercana, más masiva y brillante que el Sol, alrededor de una estrella tan estudiada, resulta algo destacable», dice Montargès. «Estos son algunos de los mejores momentos de la ciencia: ver algo nuevo, inesperado.»

Betelgeuse B fue captada directamente con imágenes, lo que significa que se detectó la luz de la propia estrella, utilizando el instrumento SPHERE, instalado en el VLT de ESO,  en el desierto de Atacama (Chile). Aunque existían evidencias de la presencia de esta estrella compañera, incluyendo una posible detección directa con el Telescopio Gemini North, en Hawái (EE.UU.), esta es la evidencia más sólida y la imagen más clara obtenida hasta la fecha de Betelgeuse B. «Es notable ver cómo SPHERE y las técnicas avanzadas de postprocesamiento, desarrolladas originalmente para localizar exoplanetas, también destacan a la hora de detectar una compañera alrededor de una estrella masiva y evolucionada como Betelgeuse», declara el coautor Anthony Boccaletti, también astrónomo en el Observatorio de París.

«Para estar seguros de que la compañera está realmente allí, aún necesitamos observarla dentro de un año al otro lado de la estrella, pero queda muy poco espacio para la duda», añade Montargès.

Hace unos años, Betelgeuse fue objeto de atención, tanto de profesionales de la astronomía como de no profesionales, cuando empezó a apagarse visiblemente. Como estrella supergigante evolucionada, se espera que Betelgeuse muera en una explosión de supernova, y la disminución en su brillo llevó a algunos a especular que podría estar a punto de explotar. Un grupo de astrónomos y astrónomas, liderados por Montargès, estudió la estrella con el VLT de ESO, descubriendo que estaba oculta por una nube de polvo.

La potencial detección de Betelgeuse B impulsará a investigar cómo podría afectar la presencia de esta compañera a la esperada explosión de supernova de Betelgeuse. «La verdadera pregunta que queda abierta es saber si esta compañera va a tener un impacto en la evolución de la supergigante roja», concluye Montargès.

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