En Kurdistán Iraquí, 12 años en los campamentos de Zakho, el corazón en Sinjar: desplazados atrapados entre la inseguridad y la falta de indemnización

Erbil, Kurdistán Iraquí, Asia.- Lo único que le queda a Khalid Khader de su pueblo, «Grei Zarga», son videoclips y fotos desgastadas almacenadas en su teléfono móvil; su pequeña pantalla se ha convertido en su única ventana a una vida pacífica arrebatada por los militantes de ISIS. Hoy, casi 12 años después de su desplazamiento, regresar a su tierra ancestral sigue siendo un sueño postergado debido al caos, al control de grupos armados ilegales y a la ausencia de indemnizaciones.

Khalid Khader, un desplazado de Sinjar que actualmente vive en un campamento dentro de la Administración Independiente de Zakho, relata parte de la tragedia a Kurdistan24:

«Fuerzas ilegales y milicias se encuentran dispersas por nuestras zonas y pueblos, lo que supone el mayor obstáculo para nuestro regreso. Además, los residentes son pobres y carecen de fondos para reconstruir sus hogares totalmente destruidos; si el gobierno desembolsara indemnizaciones económicas y garantizara la seguridad de la zona, la gente volvería a sus casas de inmediato».

La amargura del desplazamiento va más allá de la dura realidad de vivir en tiendas de campaña; se extiende a una sensación de injusticia y discriminación, tal como describe Mohsen Izzeddin, un desplazado del complejo de Tel Qasab. Izzeddin habla con angustia:

«Llevamos doce años agotados de exigir nuestros derechos y una compensación por nuestras pérdidas. Vemos cómo se llevan a cabo proyectos de reconstrucción y pagos de indemnizaciones en otras gobernaciones y ciudades —desde Anbar hasta Tal Afar—, mientras que Sinjar y su gente han quedado abandonados a su suerte, enfrentándose a una negligencia deliberada por parte del gobierno federal de Bagdad».

Por su parte, el residente desplazado Dhannoun Marei subraya que el núcleo del problema reside en la falta de seguridad, explicando:

«No hay seguridad ni indemnizaciones. Si el gobierno nos garantizara una seguridad real, regresaríamos a nuestra ciudad —aunque eso significara vivir sobre las ruinas de nuestras casas destruidas—, pues ya no poseemos nada allí».

La Administración Autónoma de Zakho alberga cinco campamentos que acogen a personas desplazadas de Sinjar y sus alrededores. De las más de 110.000 personas desplazadas que la región ha acogido en los últimos años, aproximadamente 9.000 familias permanecen en estos campamentos, sin poder regresar debido a las complejas condiciones de sus lugares de origen.

A pesar de la pesada carga que esto supone, el Gobierno Regional del Kurdistán sigue prestando servicios esenciales a los residentes de los campamentos en colaboración con organizaciones internacionales, mientras que Bagdad incumple sus obligaciones financieras y administrativas para con esta población afectada.

Los observadores consideran que la clave para una solución está en manos del gobierno iraquí, pero que el proceso se está retrasando deliberadamente; han pasado seis años desde la firma del «Acuerdo de Sinyar» en 2020 entre el Gobierno Regional del Kurdistán y el gobierno federal de Bagdad, un acuerdo que estipulaba claramente la normalización de la situación en el distrito, la retirada de las facciones armadas ilegales y del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), la reconstrucción y la indemnización a los afectados.

Sin embargo, la incapacidad de Bagdad para implementar el acuerdo —y su falta de voluntad para enfrentarse a las milicias— mantiene a Sinyar como rehén de grupos armados fuera de control. Esto condena a miles de familias yazidíes a permanecer en «tiendas de espera» en Zakho, divididas entre los recuerdos guardados en sus teléfonos y la esperanza inquebrantable de regresar.

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