La justicia europea enmienda el Parlamento Europeo a favor de los independentistas catalanes

Por Jordi Oriola Folch

Barcelona, Cataluña, Europa.- El independentismo catalán tiene vocación democrática y pacífica y, por eso, nunca ha perseguido su objetivo a través de la lucha armada ni de la guerra, sino a través de mecanismos democráticos. Por eso, después de años de intentar acordar con España un referéndum de autodeterminación de Cataluña, decidió organizarlo a pesar de la oposición de España que no quería, en modo alguno, que hubiera un pronunciamiento de los catalanes sobre esta cuestión. Al estar dentro de la UE, Cataluña contaba que España no podría reprimir mortalmente como había hecho en 1462, 1641, 1714, 1842, 1931, 1934 i 1936-75, e incluso que la UE obligaría a España a negociar para encontrar una salida al conflicto España-Cataluña. Efectivamente, en 2017 España no se atrevió a matar a catalanes, pero sí reprimió el referéndum con la policía. Algunos políticos europeos rechazaron esa violencia, e incluso sabemos que la UE se planteó mediar en el conflicto, pero fue convencida por España de que era una cuestión interna en la que la UE no debía meterse. Y la UE terminó mirando hacia otro lado, para decepción de los catalanes.

Sin embargo, los catalanes sí estaban seguros de que la Justicia europea les defendería ante las ansias de venganza que la ultranacionalista Justicia española. Por eso el presidente catalán Carles Puigdemont se exilió en Bélgica y evitó ser encarcelado con ayuda de la justicia belga. Además, Puigdemont se presentó a las elecciones europeas de 2019 y las ganó abrumadoramente en Catalunya, con lo que logró la inmunidad parlamentaria para seguir luchando en el marco europeo, junto con Toni Comín y Clara Ponsatí. Para destruir esta inmunidad, los partidos españoles empezaron a situar a políticos en lugares clave, por ejemplo, Ciudadanos, un partido ultranacionalista, colocó al español Adrián Vázquez como jefe de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo que debía gestionar el suplicatorio, pedido por España, para suspender la inmunidad de Puigdemont, Comín y Ponsatí.

La inmunidad puede revocarse para impedir la impunidad, pero obviamente requiere una serie de requisitos para que no se convierta en una vía de entrada a la persecución política del diputado y una vulneración de los derechos de sus electores. Históricamente la mayoría de suplicatorios se han aprobado, y algunos también se han desestimado por considerar que había una motivación política detrás, pero siempre se han decidido por unanimidad casi total. Sin embargo, en este suplicatorio, hubo 400 votos a favor (solo un 58%), 240 en contra y 45 abstenciones. Pero, aparte de esto, lo que nunca se había visto es que la justicia europea corrigiese una decisión del Parlamento Europeo de retirar la inmunidad de un eurodiputado. Y esto es lo que ha ocurrido el 5 de febrero de 2026: el TJUE (Tribunal de Justicia de la UE) ha desautorizado la eurocámara y ha anulado la aprobación, el 9 de marzo de 2021, del suplicatorio pedido por la justicia española. El TJUE valora que esa decisión venía viciada desde el inicio por una falta de imparcialidad, porque respondía a una estrategia de acoso premeditado.

Pero es que esta sentencia también corrige la sentencia del Tribunal General de la UE (TGUE) de 5 de julio de 2023, que dio la razón al Parlamento Europeo en la decisión de retirar la inmunidad a los tres eurodiputados. Y también contradice la opinión del abogado general Maciej Szpunar, de septiembre de 2025, que avalaba la retirada de la inmunidad. El TJUE sentencia que el parlamento, en la gestión del suplicatorio, “debería haber excluido a un ponente que era miembro del grupo político [Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos] al que pertenecían los diputados de un partido político [Vox] que promovió el proceso penal” contra los afectados. El ponente del suplicatorio designado por la Comisión de Adrián Vázquez fue el eurodiputado búlgaro de extrema derecha, Angel Dzhambazki, que no fue apartado pese a que los abogados de Puigdemont expusieron que había participado en un acto de Vox contra Puigdemont y había aplaudido consignas como «¡Puigdemont, a prisión!». El TJUE anula aquel suplicatorio por el uso interesado de las instituciones europeas por parte de los partidos españoles para realizar una cacería política contra los independentistas catalanes.

Así las cosas y, a pesar de que los catalanes han entendido que la independencia tendrán que conseguirla por la vía de la presión social con métodos no violentos, este duro revés del TJUE, ateniéndose a la ley, sobre el Parlamento Europeo y el TGUE, ambos cooptados por los intereses del Estado español, da pistas de cuál podrá ser el posicionamiento inminente del TJUE sobre la ley de Amnistía, forzada por los independentistas catalanes en el Congreso español, y que los jueces del Tribunal Supremo español se niegan a aplicar a Puigdemont. Si el TJUE apoya la ley de Amnistía, podremos ver un regreso triunfal de Puigdemont a Catalunya ante la imposibilidad de la Justicia y la policía española de hacer nada para impedirlo. Veremos…

Comparte esta noticia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *