Deuda pública de México podría pasar de 10.5 a 21.8 billones de pesos en menos de una década, alerta especialista IBERO

Álvaro Obregón, Ciudad de México, México, América.- El crecimiento acelerado de la deuda pública en un contexto de débil crecimiento incrementan presión sobre las finanzas públicas mexicanas, advirtió el Dr. Irving Rosales Arredondo, Académico del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana (IBERO) Ciudad de México (CDMX).

En entrevista con Prensa IBERO, dijo que, si bien Hacienda sostiene que la deuda pública mantiene una trayectoria sostenible y manejable en comparación con otras economías, la principal preocupación de las calificadoras es la velocidad con la que está creciendo.

De acuerdo con datos del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, la deuda pública pasó de 10.5 billones de pesos en 2018 a 17.4 billones en 2024 y alcanzó los 18.9 billones de pesos en 2025. Estimaciones de Hacienda apuntan a que podría llegar a 21.8 billones de pesos en 2027.

    “De cumplirse esas proyecciones, la deuda pública prácticamente se duplicaría entre 2018 y 2027 en un periodo en el que el PIB no se duplicó. La preocupación real es que la deuda sube y la economía no crece”, explicó.

El académico de nuestra casa de estudios señaló que uno de los indicadores más relevantes para evaluar la sostenibilidad fiscal es el costo financiero de la deuda, es decir, los recursos que el gobierno debe destinar al pago de intereses.

Indicó que actualmente ese costo ya supera la inversión pública y es mayor que los recursos destinados a salud y educación, lo que significa que una proporción creciente del presupuesto se usa para obligaciones financieras en lugar de financiar infraestructura o proyectos que impulsen crecimiento económico.

    “La inversión pública es la que ayuda a crear las condiciones para que llegue inversión privada y se incremente la actividad económica. Si se reduce sistemáticamente, se compromete el crecimiento futuro”, apuntó.

Advirtió que la situación se vuelve más delicada debido a que México se encuentra en el último escalón del grado de inversión otorgado por las calificadoras internacionales, pues una eventual degradación tendría implicaciones directas para la llegada de capitales extranjeros.

Explicó que numerosos fondos internacionales, incluidos aquellos que administran recursos para pensiones, tienen reglas que les impiden invertir en países que pierdan el grado de inversión.

Universidad Iberoamericana

En caso de una reducción adicional en la calificación soberana, dijo, México podría quedar fuera de una parte importante de esos portafolios internacionales.

En ese contexto, la OCDE y Banco de México han reducido sus expectativas de crecimiento para la economía mexicana, mientras Hacienda mantiene proyecciones más optimistas. Si el crecimiento resulta inferior al previsto, acotó, la recaudación de impuestos como ISR e IVA también será menor.

    “Si no creces, no recaudas tanto y entonces las alternativas se reducen: más deuda, recortes de gasto o más ajustes en inversión pública”, señaló.

Subrayó que durante el último año la inversión pública registró una caída cercana al 18%, mientras que la economía mostró señales de desaceleración. Paralelamente, el PIB per cápita disminuyó en 2025 y con un crecimiento cercano al 1% para 2026, podría volver a reducirse.

A ello, agregó la debilidad de la inversión privada nacional, que acumula alrededor de 18 meses de caídas consecutivas y aunque la inversión extranjera directa alcanzó niveles récord, más de 92% corresponde a reinversión de utilidades de empresas ya establecidas y apenas el 7% de nuevas inversiones.

    “Hay confianza para no sacar el dinero del país, pero no necesariamente para traer nuevos proyectos”, detalló.

Para el Dr. Rosales Arredondo, el riesgo es que México entre en un círculo vicioso donde la deuda crezca más rápido que la economía, la recaudación avance lentamente y haya menos inversión en infraestructura.

“El verdadero problema no es únicamente cuánto debe México, sino que la deuda está creciendo mientras la economía permanece prácticamente estancada”, concluyó.

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