Se identifican casos de neuroangiostrongilosis en Reunión, una enfermedad rara

Saint-Denis, Reunión, África.- Hasta hace poco, los casos de angiostrongilosis de transmisión local en Reunión eran poco frecuentes y afectaban casi exclusivamente a niños. Desde 2023, la situación ha evolucionado con la identificación de cinco casos en adultos, incluyendo un fallecimiento, y dos casos esporádicos en niños. Todos fueron de transmisión local y presentaron síntomas de meningitis eosinofílica (un tipo de leucocitos).
En 2026, se notificaron cinco nuevos casos en adultos, el más reciente en junio, según las autoridades sanitarias. Las investigaciones no han identificado ninguna fuente común de contagio ni han determinado la ubicación ni el modo de transmisión.
La hipótesis más probable es el consumo de verduras crudas y/o estancias en Mauricio y Seychelles, aunque no es posible determinar con certeza si tres de estos casos son de transmisión local o importados. Los otros dos casos no presentaban antecedentes de viaje y pueden considerarse de transmisión local.
Salud Pública de Francia especifica que «estudios retrospectivos realizados localmente reportan alrededor de diez casos documentados desde 2020, algunos importados y otros inicialmente clasificados como autóctonos».
«Estos datos ilustran la posibilidad de casos autóctonos de infección por Angiostrongylus cantonensis en toda la isla de Reunión, tanto en la población adulta como infantil. También se reportan casos en Mayotte cada año», indica el comunicado de prensa.
Los resultados iniciales de un estudio realizado en la UMR Pimit (proyecto RatEx), para describir la epidemiología del parásito en la población animal de la isla, muestran una prevalencia del 12,5 % en ratas y del 18,5 % en moluscos.
Las especies que dieron positivo en esta muestra son los caracoles gigantes africanos, o Achatina (Lissachatina immaculata y Lissachatina fulica), las babosas y semibabosas (Parmarion martensi), así como otros caracoles invasores como Tanychlamys indica. Se ha observado Parmarion martensi durante cuatro años en Reunión y podría estar asociado a un aumento de su población, explica Salud Pública de Francia.
Estos resultados iniciales confirman la circulación del parásito en el medio ambiente de la isla, pero se necesitan más análisis para perfeccionar nuestro conocimiento epidemiológico.
¿Cuáles son los síntomas?
El periodo de incubación varía entre una y cinco semanas. La presentación clínica más común consiste en cefaleas persistentes, a veces acompañadas de náuseas, vómitos, visión borrosa y afectación de los nervios craneales. En la mitad de los casos también puede presentarse meningismo o síndrome meníngeo.
También pueden observarse signos de encefalitis, como coma. La fiebre no siempre está presente. Sin el tratamiento adecuado, el desenlace puede ser fatal. En casos raros, una larva puede migrar directamente al ojo, causando daño retiniano difuso asociado con una pérdida repentina de la agudeza visual.
Estos síntomas deben generar preocupación:
• Dolores de cabeza persistentes, casi constantes, a veces acompañados de vómitos.
• Dolor o parestesia, particularmente en el cuello, las extremidades o el pecho.
• Afectación de los nervios craneales, especialmente los nervios oftálmicos.
En niños menores de 5 años, la presentación suele ser más grave. Debido a la dificultad para verbalizar los dolores de cabeza, se observan con mayor frecuencia fiebre, somnolencia, irritabilidad, déficits neurológicos y, en ocasiones, convulsiones o alteración del estado de conciencia. El síndrome meníngeo es poco frecuente.
«Por lo tanto, ante estos signos clínicos, incluso en ausencia de síntomas meníngeos, se recomienda que estos pacientes sean remitidos a un servicio de urgencias para considerar la realización de una punción lumbar», aconsejan las autoridades sanitarias.
¿Cómo evitarlo?
Para limitar la contaminación por larvas infecciosas, se recomienda:
• Lavar bien las verduras crudas con agua corriente, especialmente la base de las verduras de hoja verde (lechuga y repollo), donde Las babosas y caracoles pequeños pueden pasar desapercibidos fácilmente. Cocinarlos destruye el parásito y elimina el riesgo de contaminación.
• No manipule con las manos desnudas posibles reservorios de parásitos (ratas, caracoles, babosas); use guantes al entrar en contacto con estos animales o su entorno inmediato.
• Lávese las manos después de cualquier contacto con la tierra, las plantas o los animales del jardín y antes de manipular alimentos.
Se debe prestar especial atención a los niños pequeños, ya que podrían llevarse a la boca caracoles y babosas recogidos del suelo, exponiéndolos al riesgo de contaminación por ingestión directa de larvas.
(Reunión, es un país en África, dependiente de Francia)
